Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Se ve caer la nieve en la montaña
que con su límpida tongada envuelve,
en hermosura nívea la vuelve
y que a la niña de los ojos baña.
Un hálito sublime la acompaña,
y si bien que la brisa la revuelve
y el calor, aunque leve, la disuelve
ella con esbeltez se las apaña.
Le engríe a la montaña su presencia
ya que juntas preparan el terreno
que le sirve de pista al esquiador.
Este el esquí practica con prudencia
en un entorno acogedor, ameno,
llenándose el ambiente de sabor.
que con su límpida tongada envuelve,
en hermosura nívea la vuelve
y que a la niña de los ojos baña.
Un hálito sublime la acompaña,
y si bien que la brisa la revuelve
y el calor, aunque leve, la disuelve
ella con esbeltez se las apaña.
Le engríe a la montaña su presencia
ya que juntas preparan el terreno
que le sirve de pista al esquiador.
Este el esquí practica con prudencia
en un entorno acogedor, ameno,
llenándose el ambiente de sabor.