Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Vuelvo sobre un tiempo misterioso, allí donde la nieve se fundía en ternura, allí donde la mina guardaba los secretos. Allí, en la montaña, donde se alzaba todo nuestro universo y las tardes morían ciegas sobre el río al latido de pescadores y lavanderas.
Sobre el recuerdo limpio la nieve va cayendo y los primeros copos aletean en las palmas de mis manos como breves latidos, es como una música hecha luz blanquísima, honda, extraña.
Enero de mil novecientos setenta y tantos, todo mira hacia atrás y a pesar de las sombras que tiemblan en el cristal de la ventana, sigo viendo al niño de siempre, al proyecto de hombre, el eco de un sueño irreversible, el que tuvo la valentía de mirar cara a cara al miedo como si lo hiciese obligado y vio en las cosas aquello que destellaba tras el fondo turbio.
Tenía la nieve para mí dos palabras, alma y sueño, si no fuese porque pesaban tanto, lo demás sería invierno.
He vuelto a aquel presente antes que se cubran los recuerdos. De todas las cosas asoma ahora la raíz de la nostalgia; las llaves de la casa, el pasar por el huerto, el negro punto cardinal de la boca mina, la abuela Carmen aguantando un peso confuso sobre la nuca, el sonido de cómo se azotaban las ramitas del cerezo, el camino de la escuela, el hogar de la cocina, y una vocecilla al aire alzándose de puntillas, por su respiración presiento que es la mía. Una voz que a menudo quedaba escondida cuando brotaban otras, confundiéndome.
Tanto ahora como entonces, me siento un fugaz narrador del silencio y una cosa era el ruido y otra hacer silencio donde siempre hubo música, cerca de los sueños. Como cuando se hacía de noche y crecía el cielo y en la sorpresa de la madrugada se abría la primera nevada. Invisible quietud, brisa blanca oreando la esperanza, iluminando la alegría. Llegaba tan delicada, tan sencilla, buscando el resplandor de la mirada, dando un toque de pureza.
Me quedaré un instante fijo en este lugar escuchando el silencio donde la nieve se derrite, después, como siempre, también yo me iré.
Última edición: