salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Sentado a la sombra de un olmo -banco de piedra en el Paseo del Salón-, veía, desde la soledad, oyendo el trino estival de las aves, a una preciosa niña jugando con sus muñecas -las vestía, las desnudaba, las bañaba-.Tan entretenida era, que no se percató de la presencia -una presencia ya entrada en años-, que cariñosamente la envolvía con el mirar de los negros ojos. Ella ladeó de pronto el mirar castaño y sintió como una especie de imán que la atrajo hasta él.
-¿Cómo te llamas? -le soltó con el tierno reír,en la viva expresión de la palabra.
-¿Y tú? -díjole él desde la tierna edad de los abuelos.
-Me llamo...No hasta que tú no me lo digas.
-Y yo me llamo...Tampoco,si no sé tu nombre antes.
Hubo un silencio corto.El sol se cribaba entre las hojas de los árboles, una fuente rumoreaba parlanchina,dejando caer las perlas cristalinas en la taza, se oía cercano el saxofón del músico que todos los días echaba la suavidad de " un día sin ti". El río se reía alegre.
La niña le miró.
-Aquéllos son mis papás.
-¿De dónde eres?
-¿ Y tú?
De nuevo el silencio se hizo prolongado.La niña saltaba a la comba.El la miraba embobado,la quería hacer mayor.De los árboles caía el abanico de las hojas.El saxofonista tocaba una pieza clásica,
dulce melodía que le entraba dentro,aflorando el sentimiento en gotas de lluvia.Del monte bajaba el olor a hierbabuena.Los arrayanes de la Alhambra se encendían.El Albayzín blanqueaba de blanco.Darro y Genil se besaban.
-Oye,corazón, ¿eres de esta Ciudad?
-¿Y por qué me dices corazón?
-Porque tu corazón es una rosa que se abre a la vida.
-¿Y el tuyo cómo es?
-Oh, el mío se ha quedado muy adentro.
-¿Puedo verlo?
-Cuando crezcas, lo verás.
Pasó el tiempo.Vinieron lluvias.Nacieron flores.Brotó la melancolía.Asomó el ardiernte calor.Así un año y otro.La noria giraba dando vueltas,ofreciendo las estaciones
Y él volvió a sentarse en el mismo banco de piedra,y el saxofonista seguía tocando. La niña -la niña de mis ojos,que él se decía para sí- no volvió a verla. La niña se hizo mayor en su tierra,a diez mil kilómetros.Nunca supo su nombre ni de dónde era.Recordó los momentos del parque,viéndola jugar,corretear por los parterres,teniendo el diálogo entre él y la niña.
Un día -no sé cuándo fue- él leyó -estaba enganchado a MP- unas letras escritas en versos románticos,de pasión lírica.Se le salió el corazón de la caja torácica al leer el título "¿Y tú?" Evocó pensativo.Entró en un bar,pidió "uno solo".El pensamiento se le iba,oía la música del saxofón,que estaba al pie de una fuente,veía a una niña jugar.Pagó y salió reflexivo.Calle arriba seguía evocando.Abrió la llave el apartamento.Abrió el ordenador.Tecleando puso "Me llamo".
Agiles le nacían las palabras en verso.Sus dedos empezaron a tejer,a recordar un poema de Pemán:"Este querer nuestro es tan puro/ que casi no es querer...//Llegarán los días en que quererse/ es una cosa mucho más triste/ y mucho más cruel".Le temblaba el corazón.Estaba enamorado y escribió:"la niña de mis ojos/ no la puedo olvidar/ no la puedo olvidar/ porque le tengo amor.// No quisiera vivir / muy lejos de ella,no"
-¿Cómo te llamas? -le soltó con el tierno reír,en la viva expresión de la palabra.
-¿Y tú? -díjole él desde la tierna edad de los abuelos.
-Me llamo...No hasta que tú no me lo digas.
-Y yo me llamo...Tampoco,si no sé tu nombre antes.
Hubo un silencio corto.El sol se cribaba entre las hojas de los árboles, una fuente rumoreaba parlanchina,dejando caer las perlas cristalinas en la taza, se oía cercano el saxofón del músico que todos los días echaba la suavidad de " un día sin ti". El río se reía alegre.
La niña le miró.
-Aquéllos son mis papás.
-¿De dónde eres?
-¿ Y tú?
De nuevo el silencio se hizo prolongado.La niña saltaba a la comba.El la miraba embobado,la quería hacer mayor.De los árboles caía el abanico de las hojas.El saxofonista tocaba una pieza clásica,
dulce melodía que le entraba dentro,aflorando el sentimiento en gotas de lluvia.Del monte bajaba el olor a hierbabuena.Los arrayanes de la Alhambra se encendían.El Albayzín blanqueaba de blanco.Darro y Genil se besaban.
-Oye,corazón, ¿eres de esta Ciudad?
-¿Y por qué me dices corazón?
-Porque tu corazón es una rosa que se abre a la vida.
-¿Y el tuyo cómo es?
-Oh, el mío se ha quedado muy adentro.
-¿Puedo verlo?
-Cuando crezcas, lo verás.
Pasó el tiempo.Vinieron lluvias.Nacieron flores.Brotó la melancolía.Asomó el ardiernte calor.Así un año y otro.La noria giraba dando vueltas,ofreciendo las estaciones
Y él volvió a sentarse en el mismo banco de piedra,y el saxofonista seguía tocando. La niña -la niña de mis ojos,que él se decía para sí- no volvió a verla. La niña se hizo mayor en su tierra,a diez mil kilómetros.Nunca supo su nombre ni de dónde era.Recordó los momentos del parque,viéndola jugar,corretear por los parterres,teniendo el diálogo entre él y la niña.
Un día -no sé cuándo fue- él leyó -estaba enganchado a MP- unas letras escritas en versos románticos,de pasión lírica.Se le salió el corazón de la caja torácica al leer el título "¿Y tú?" Evocó pensativo.Entró en un bar,pidió "uno solo".El pensamiento se le iba,oía la música del saxofón,que estaba al pie de una fuente,veía a una niña jugar.Pagó y salió reflexivo.Calle arriba seguía evocando.Abrió la llave el apartamento.Abrió el ordenador.Tecleando puso "Me llamo".
Agiles le nacían las palabras en verso.Sus dedos empezaron a tejer,a recordar un poema de Pemán:"Este querer nuestro es tan puro/ que casi no es querer...//Llegarán los días en que quererse/ es una cosa mucho más triste/ y mucho más cruel".Le temblaba el corazón.Estaba enamorado y escribió:"la niña de mis ojos/ no la puedo olvidar/ no la puedo olvidar/ porque le tengo amor.// No quisiera vivir / muy lejos de ella,no"
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