Qué bonita prosa. Tierna y a la vez triste. Casi miré los ojos de la niña, sorprendida por tanta maldad inexplicable. Casi sentí el dolor tan agudo en su alma. Un dolor producido por un sin sentido pues ella seguramente todo el tiempo procuró ganarse la amistad de esas niños o niñas. Yo he observado a los sordomudos y he notado que son muy pero muy observadores. Como no escuchan ni oyen, usan la vista para relacionarse con el mundo. Son sumamente listos y suspicaces, son muy cariñosos también.
Dicen que los niños son crueles con los niños que son diferentes de alguna manera. A esa edad no se les puede decir que son estúpidos, quizá inexpertos, pues aún no compilan una serie de valores humanos que les permiten conducirse con más propiedad con sus semejantes. Muchos de ellos crecen y siguen siendo tan crueles como cuando niños. A ellos se les puede llamar tontos, estúpidos y hasta monstruos. Yo he llamado a seres muy crueles "basuras humanas" pues eso son, así se formaron por muchas circunstancias. Lastiman y se vuelven un dolor para los seres humanos que los rodean.
Me gusta el final del cuento. Imagino a la niña lastimada en lo más profundo de su ser llorando, y las nubes, que también son sordas y mudas, solo supieron mandarle besos y abrazos de lluvia. Y la voz del agua ablandó el corazón duro de otros niños que corrieron a abrazarla, se dieron cuenta que en esa niña estaba otro ser humano como ellos queriendo ser parte de ellos, buscando ser querido y querer.
Quisiera decir que hay una forma de solucionar eso en los seres humanos pero no la hay. No la hay sistemática. Talvez individual, colectiva ante la difusión del concepto.
Esa niña tan sola no lo sabe pero en esa circunstancia de ser tan diferente de los demás no está sola. Lo suyo es solo una forma de desatar lo peor de los instintos destructivos del hombre, que desatan a la vez conductas nefastas y extrañas en esa cosa que llamamos humano. Son muchos botones por los cuales se activa la miseria de la humanidad. La fealdad, la piel oscura, la estatura, el idioma, la condición social. El no pensar igual que los demás, el no compartir fanatismos, dogmas y odios. Ser adulto no basta, así que esa niña y otros niños que han pasado y vivido ese proceso destructivo del ser humano en su propio ser deben hablar y decirlo como tú lo dices hoy en tu prosa.
La víctima debe levantar la voz que tiene para mandar su mensaje. Si calla, si se resigna al silencio, la bestia que todo ser humano lleva dentro no se refrenará tras los barrotes de la consciencia solidaria y lastimará interminablemente a otros seres diferentes o desfavorecidos por la naturaleza de su persona.
Te quiero mucho mi niña. Muchos abrazos y ternuras para ti. Y una gran admiración por tu inmenso talento. Un día, estoy seguro, serás más luminosa que esa nube que te regaló sus besos de lluvia. Yo, cuando te miro te veo rostro de luna, la luna es sordomuda también como aquella niña, pero es lo más hermoso que nos muestra la noche, su sola presencia nos invita a soñar, es en sí el rostro romántico de nuestro universo cercano, que para muchos parece frío y muerto; y para otros, es un faro amoroso de luz.
Abrazos y más abrazos.