lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Sonríe el agua
al arbusto y a su sombra,
a la ribera y al junco,
a la niña que anda sola.
Transcurren las horas
en la elipse soñolienta,
en la penumbra gris
de los sauces y sus lágrimas.
Se marcha el invierno frío
llevándose hielo y escarcha,
dejando primaveras anunciadas
al rocío de la mañana.
Y la niña solitaria
no conversa con el agua;
el río sigue sus pasos,
y, ella, calla... calla.
Busca en la ribera
el rocío de la mañana,
busca peces amarillos
que destierren su amarga soledad.
Mas sigue la corriente fría
abrazando al sauce y a sus lágrimas,
y al llegar la primavera
ya la niña no anda sola,
se la llevó... se la llevó el agua.
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