Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
En la casa del viento
el jaguar ruge en la madrugada
viene siempre su espíritu del mismo rumbo
y choca siempre con la misma muralla
La luna se esparce hacia la selva
después de besar la explanada
la conduce el Chac Mol que conoce todas las veredas
todas las fuentes
todas las cascadas.
Con su cuerpo de jade lleno de fiesta
van sus pasos veloces
detrás sigue el destello
que ha de inundarlo todo con su magia.
Viejo templo que levantas las almas hacia la bóveda celeste
para volverse luna o sol
o estrella sigilosa
que anuncia con destellos
su camino al cenote sagrado
donde lo esperan las doncellas eternas.
Los ojos del viejo Chac Mol miran al infinito
saben quién viene entre el azul del ocaso con su cauda de cometa alargada
Kukulkán: La Serpiente Emplumada
¿Qué me traes Dios que anuncias a la lluvia?
¿Qué me traes Dios viajero estelar?
¿Qué quieren nuestros dioses?
La Pirámide aguarda por las promesas del cielo.
¿Por qué tardan tanto los dioses?
La tierra está sola
como esfera flotante y errante
perdida en el cosmos
¿Por qué tardan tanto los dioses?
Ya no hay pasos errantes andando en la selva
Ya no hay cuerpos desnudos pintados con tierras de colores
El Universo cercano se ha roto
Sólo queda el murmullo del Chac Mol zumbando al rozar las copas de los árboles
No hay llamado al que acudan los hombres
han olvidado la lengua que vino del cielo
Las escrituras del templo son sólo trazos desconocidos que nadie comprende.
Si no hay ya hombres jaguares
las estelas pueden reposar en su sueño de piedra
su silencio cerrará la puerta de los cometas para siempre
para que el Chac Mol siga siendo piedra
más allá del tiempo en que el último Jaguar desaparezca
como se han ido muriendo
todas nuestras magias
y todos nuestros encantamientos.
Aunque ya nadie responde al llamado de los dioses desde cielo
Chichen Itza aún espera a que nazca
ese nuevo firmamento de rostros de jade
y cantos de caracol
sobre su verde explanada
el jaguar ruge en la madrugada
viene siempre su espíritu del mismo rumbo
y choca siempre con la misma muralla
La luna se esparce hacia la selva
después de besar la explanada
la conduce el Chac Mol que conoce todas las veredas
todas las fuentes
todas las cascadas.
Con su cuerpo de jade lleno de fiesta
van sus pasos veloces
detrás sigue el destello
que ha de inundarlo todo con su magia.
Viejo templo que levantas las almas hacia la bóveda celeste
para volverse luna o sol
o estrella sigilosa
que anuncia con destellos
su camino al cenote sagrado
donde lo esperan las doncellas eternas.
Los ojos del viejo Chac Mol miran al infinito
saben quién viene entre el azul del ocaso con su cauda de cometa alargada
Kukulkán: La Serpiente Emplumada
¿Qué me traes Dios que anuncias a la lluvia?
¿Qué me traes Dios viajero estelar?
¿Qué quieren nuestros dioses?
La Pirámide aguarda por las promesas del cielo.
¿Por qué tardan tanto los dioses?
La tierra está sola
como esfera flotante y errante
perdida en el cosmos
¿Por qué tardan tanto los dioses?
Ya no hay pasos errantes andando en la selva
Ya no hay cuerpos desnudos pintados con tierras de colores
El Universo cercano se ha roto
Sólo queda el murmullo del Chac Mol zumbando al rozar las copas de los árboles
No hay llamado al que acudan los hombres
han olvidado la lengua que vino del cielo
Las escrituras del templo son sólo trazos desconocidos que nadie comprende.
Si no hay ya hombres jaguares
las estelas pueden reposar en su sueño de piedra
su silencio cerrará la puerta de los cometas para siempre
para que el Chac Mol siga siendo piedra
más allá del tiempo en que el último Jaguar desaparezca
como se han ido muriendo
todas nuestras magias
y todos nuestros encantamientos.
Aunque ya nadie responde al llamado de los dioses desde cielo
Chichen Itza aún espera a que nazca
ese nuevo firmamento de rostros de jade
y cantos de caracol
sobre su verde explanada
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