Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Viajo en la silenciosa noche, entre ese diálogo mudo de los faros de mi auto y el asfalto. No perturba la radio este concierto de luces y sombras en el que me encuentro. De repente el cielo se llena de luces fugitivas que lastiman el cielo oscuro con sus destellos, son las lluvias de estrellas anunciadas.
Lo que me pasa a mí es tan común en gentes como tú y yo. Somos voladores. Si el término fuera válido diría que somos astronautas. Algo me pasa cuando miro la estela de Palenque llamada "El Viajero". Y hoy que los mayas se han puesto de moda por el apego humano a fatalizar la existencia con pensamientos mágicos, recurro a los mayas para que la lluvia de estrellas tenga significado apocalíptico.
Allá van -me digo- las primeras sillas, autos, mesas, casas que absorbe el mentado alineamiento estelar: "los mayas están haciendo pruebas".
Renatita abre los ojos desmesuradamente. No es porque tenga mucha consciencia de lo tanto que se espera aún que viva. No. Le da miedo eso que dicen de los Mayas, que va a salir volando como ha visto en las películas y a lo mejor se suelta de la mano de su mamá.
Para tranquilizarla le digo que toda la familia va a viajar junta. Que ya encargamos unos tanques de oxigeno y hasta la gata tiene lista su mascarilla.
Emiliano es más intrépido, cree que pasaremos por algún planeta donde aún haya dinosaurios porque a él le gustan los dinosaurios. Me pregunta si llevaremos armas, unas de fuego para mantener a los dinosaurios alejados por si caemos en su planeta. Sí, llevamos espejos y lupas de aumento, con eso se quema a los dinosaurios, o al menos se les espanta.
Pienso y manejo. De repente me llama el placer y me orillo al lado de la autopista. Es peligroso. Autos van y vienen por la madrugada y no se sabe quién va o viene.
Me apeo y contemplo al universo desde mi pequeñez. Luces, tejidos extraños que por si mismos hablan de una relación familiar. Me imagino a los mayas mirando y concatenando relaciones, ciclos y conjuntos.
Cuántos cantos me surgen
cuántos poemas extraños
mi viajero siente el llamado
qué fácil es
cuán grande es la voluntad
desde la oscuridad hacia la luz
desde la pequeñez hacia lo infinito
viajar
solo surge
como mácula oculta en el espejo brillante de la realidad
la ilusión de viajar a un sitio estelar
el que sea
aunque sea
rumbo al fin del mundo
Miro y pienso. Como si estuviera parado en la proa de una nave circular dotado de la capacidad de descubrir las luces. Así soy realmente. Miro y navego.
Luego miro a los autos que aparecen y desaparecen por la vía rápida en medio de un territorio de nadie o de quién sabe quién.
La mano tibia de Mariana se junta con la mía. Ambos miramos ese misterioso cielo estrellado. Luces y más luces...
¿Alguien nos mirará?... seguro. Desde dónde... quién lo sabe. Sería un desperdicio que tantas luces pasen desapercibidas desde el cosmos.
Y la gente, sigue pensando en los mayas.
Apenas Silvestre Revueltas y "La Noche de los Mayas", con toda esa premura desesperante ante la vorágine de una noche demencial danzando bajo el misterioso cielo donde nos aferramos a las raíces, siempre a las raíces.
[video=youtube;YuQoYY5Cv8o]https://www.youtube.com/watch?v=YuQoYY5Cv8o[/video]
Lo que me pasa a mí es tan común en gentes como tú y yo. Somos voladores. Si el término fuera válido diría que somos astronautas. Algo me pasa cuando miro la estela de Palenque llamada "El Viajero". Y hoy que los mayas se han puesto de moda por el apego humano a fatalizar la existencia con pensamientos mágicos, recurro a los mayas para que la lluvia de estrellas tenga significado apocalíptico.
Allá van -me digo- las primeras sillas, autos, mesas, casas que absorbe el mentado alineamiento estelar: "los mayas están haciendo pruebas".
Renatita abre los ojos desmesuradamente. No es porque tenga mucha consciencia de lo tanto que se espera aún que viva. No. Le da miedo eso que dicen de los Mayas, que va a salir volando como ha visto en las películas y a lo mejor se suelta de la mano de su mamá.
Para tranquilizarla le digo que toda la familia va a viajar junta. Que ya encargamos unos tanques de oxigeno y hasta la gata tiene lista su mascarilla.
Emiliano es más intrépido, cree que pasaremos por algún planeta donde aún haya dinosaurios porque a él le gustan los dinosaurios. Me pregunta si llevaremos armas, unas de fuego para mantener a los dinosaurios alejados por si caemos en su planeta. Sí, llevamos espejos y lupas de aumento, con eso se quema a los dinosaurios, o al menos se les espanta.
Pienso y manejo. De repente me llama el placer y me orillo al lado de la autopista. Es peligroso. Autos van y vienen por la madrugada y no se sabe quién va o viene.
Me apeo y contemplo al universo desde mi pequeñez. Luces, tejidos extraños que por si mismos hablan de una relación familiar. Me imagino a los mayas mirando y concatenando relaciones, ciclos y conjuntos.
Cuántos cantos me surgen
cuántos poemas extraños
mi viajero siente el llamado
qué fácil es
cuán grande es la voluntad
desde la oscuridad hacia la luz
desde la pequeñez hacia lo infinito
viajar
solo surge
como mácula oculta en el espejo brillante de la realidad
la ilusión de viajar a un sitio estelar
el que sea
aunque sea
rumbo al fin del mundo
Miro y pienso. Como si estuviera parado en la proa de una nave circular dotado de la capacidad de descubrir las luces. Así soy realmente. Miro y navego.
Luego miro a los autos que aparecen y desaparecen por la vía rápida en medio de un territorio de nadie o de quién sabe quién.
La mano tibia de Mariana se junta con la mía. Ambos miramos ese misterioso cielo estrellado. Luces y más luces...
¿Alguien nos mirará?... seguro. Desde dónde... quién lo sabe. Sería un desperdicio que tantas luces pasen desapercibidas desde el cosmos.
Y la gente, sigue pensando en los mayas.
Apenas Silvestre Revueltas y "La Noche de los Mayas", con toda esa premura desesperante ante la vorágine de una noche demencial danzando bajo el misterioso cielo donde nos aferramos a las raíces, siempre a las raíces.
[video=youtube;YuQoYY5Cv8o]https://www.youtube.com/watch?v=YuQoYY5Cv8o[/video]
Última edición: