Francisco Guardado
Poeta fiel al portal
La noche dormida ronca
relojes mudos de agujas
por la angustia de tus poros
los sueño el tiempo trunca.
El aire se vuelve negro,
la calle envuelta en penumbras
engulle tu voz ahogada,
tu insomnio lleno de culpas.
Las horas mecen la noche,
la noche mece la luna.
Y en el recuerdo insondable
hay aromas de amargura.
Que calle el silencio ahora,
que calle y que no hable nunca.
Bajo el faro de las sombras
ligero rumor se escucha
de muy lejanos acordes
de otra época, otra música.
Sombras y luces asoman
con un pecado de pulpa
por el arco de la noche
todo, todo se derrumba.
relojes mudos de agujas
por la angustia de tus poros
los sueño el tiempo trunca.
El aire se vuelve negro,
la calle envuelta en penumbras
engulle tu voz ahogada,
tu insomnio lleno de culpas.
Las horas mecen la noche,
la noche mece la luna.
Y en el recuerdo insondable
hay aromas de amargura.
Que calle el silencio ahora,
que calle y que no hable nunca.
Bajo el faro de las sombras
ligero rumor se escucha
de muy lejanos acordes
de otra época, otra música.
Sombras y luces asoman
con un pecado de pulpa
por el arco de la noche
todo, todo se derrumba.