Versólogo
Poeta recién llegado
La noche en que yo muera, esa noche,
la eternidad fugaz de lo vivido
terminará. Mi último latido
se hundirá sin alarde ni derroche
de sombrío tormento, y el reproche
impetuoso y rugiente del olvido
trizará mi memoria y mi sentido.
Partiré sin laurel, sin voz, sin broche.
Esa noche, ¿será el fin? ¿O puede
que la alegría indómita ilumine
el ánima inmortal con ligereza?
Cuando llegue al sepulcro solo y ruede
la pavorosa piedra y se calcine:
¿Habrá alegría, nada, o cruel tristeza?
la eternidad fugaz de lo vivido
terminará. Mi último latido
se hundirá sin alarde ni derroche
de sombrío tormento, y el reproche
impetuoso y rugiente del olvido
trizará mi memoria y mi sentido.
Partiré sin laurel, sin voz, sin broche.
Esa noche, ¿será el fin? ¿O puede
que la alegría indómita ilumine
el ánima inmortal con ligereza?
Cuando llegue al sepulcro solo y ruede
la pavorosa piedra y se calcine:
¿Habrá alegría, nada, o cruel tristeza?
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