La noche se anticipa
con céfiros y brisas de poniente,
y suave se disipa
la luz evanescente
que tiñe de magentas occidente.
Retórica, la luna
conversa con luceros de platino,
y posa en la laguna
su rostro femenino
que brilla en un crepúsculo argentino.
Las almas se transportan
sintiendo los susurros sonorosos
que apenas reconfortan
momentos dolorosos
nacidos de fracasos amorosos.
Recuerdos olvidados
revisten con zafiros y brillantes
sus ojos azulados,
serenos e inquietantes…
Mas nunca conseguimos ser amantes.
¡Un canto de esperanza,
un éxtasis apenas advertido,
un toque de añoranza,
un largo recorrido…!
Y el día se despierta envejecido.
--..--
Moret
con céfiros y brisas de poniente,
y suave se disipa
la luz evanescente
que tiñe de magentas occidente.
Retórica, la luna
conversa con luceros de platino,
y posa en la laguna
su rostro femenino
que brilla en un crepúsculo argentino.
Las almas se transportan
sintiendo los susurros sonorosos
que apenas reconfortan
momentos dolorosos
nacidos de fracasos amorosos.
Recuerdos olvidados
revisten con zafiros y brillantes
sus ojos azulados,
serenos e inquietantes…
Mas nunca conseguimos ser amantes.
¡Un canto de esperanza,
un éxtasis apenas advertido,
un toque de añoranza,
un largo recorrido…!
Y el día se despierta envejecido.
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Moret