La palabra, la labranza, la tierra, don Quijote y Sancho Panza...
Lo lóbrego, lo lúgubre, la ciénaga, lo salobre, lo párvulo, inocente;
lo rítmico, musical; lo atlético, esforzado;
la noche, sideral; la liebre y el lebrel, el conejo y el podenco,la caza con hurón, la huerta y el vergel, rastrillo y azada;
alambrada; la verja y la cancela, la llave y el portón, la aldaba y el timbre;
la cueva de los grandes antropoides, los pastores y el can, y en el can, el ladrido.
El ladrido que denuncia...
El ladrido que pronuncia...
El ladrido que renuncia...
A mayor inteligencia.
Pero el humano, manejó herramientas con sus manos, desde bien temprano, en la Prehistoria.
A veces, se labraba un porvenir, que ya llegó. Un Futuro a corto plazo.
La inmediatez, en pro de la supervivencia, no sólo suya, sino también, de sus congéneres.
Algunas luchas intestinas, bárbaras, brutales, con otros miembros de la misma raza, en los cuatro puntos cardinales.
Norte, Sur, Este y Oeste.
Siempre, linchamientos. Cuando no, codazos, mordiscos, patadas y empujones.
Siempre, lanzas y espadas, escudos, pedradas y quijadas de asno, siendo arrojadas, o huesos de búfalo.
¡ La guerra ! Un lenguaje doloroso, que cualquiera entiende.
Pero también, lo sutil. Se va desarrollando...
También, la dicha del ajo y perejil.
También, comino, canela e incienso.
También, pienso, luego existo. Existo, luego pienso. Y huelo las fragancias.
40.000 años atrás, ¿ Miedo, ante lo que no entiendo ?
Y en mi insistencia, actúo. En mi resistencia, evito...
La incoherencia con mi lado astuto. Ya, no soy huevón ni bruto.
La incoherencia con el zorro... No me gusta.
¡ No puedo vivir con el can, ignorando al zorro !
O amar a las abejas, sin el abejorro.
Ese zorro que evita el aburrimiento. Y las gallinas, dan huevos cada día, ya seas Lázaro, tan pobre, o Epulón, rico avariento.
Las gallinas se sienten a gusto, en la granja.
Las gallinas, las ovejas, las vacas y el toro.
Los cerdos, los gansos, y después, ¡ Agricultura !
El gallo, el cerdo, la rata, el buey, tigre y conejo.
Dragón chino, serpiente;
caballo, cabra y mono.
Virgo, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Aries y Tauro;
Géminis, Cáncer, Leo.
12 casas zodiacales. Un año completo. 365 rotaciones planetarias. 1 revolución en toda regla.
La palabra proviene de la voz. Esa voz que se propaga, por las montañas. Ese eco que permite que la lengua articule sílabas completas.
Y así, se va formando la parte analítica del seso.
La parte que analiza.
El córtex cerebral.
Milenio a milenio. Engrosando las circunvalaciones del decodificador mental, que se acolcha como edredón.
Generación tras generación.
Era zodiacal tras era zodiacal. Enigmas que se van develando, a medida que vamos madurando.
Primero, la pintura rupestre. Desde hace 10.000 años.
Y luego...
Las primeras escrituras.
Entre 6.000 y 5.000 años atrás.
Y eso, poco a poco se depura, en pos del lucimiento, en la Literatura.