Yo tenía una pena que abrumaba
a otra pena que a veces florecía,
y de pena el dolor la consolaba
con la pena en el alma que tenía.
La penuria en mi pena no bastaba,
de repente, otra pena aparecía,
y en su acíbar amargo la llevaba
aventando a su fin, la pena mía.
PepeSori
SafeCreative
abril2019
a otra pena que a veces florecía,
y de pena el dolor la consolaba
con la pena en el alma que tenía.
La penuria en mi pena no bastaba,
de repente, otra pena aparecía,
y en su acíbar amargo la llevaba
aventando a su fin, la pena mía.
PepeSori
SafeCreative
abril2019
Última edición: