Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tienes toda la razón, Pablo, cuando dices que el asunto no hubiera suscitado tanta polémica si lo hubieras titulado "Homenaje a Soto de Rojas". Pero es que estando en un foro de Poesía, como es este, con ese título perturbador, has destapado la caja de Pandora.
El lector ocasional tiende a predisponer sus entenderas al acometer un texto de manera inducida por su título como si de un leitmotiv determinante y excluyente se tratara al margen de su contenido. Se me viene a la cabeza, como fenómeno inverso, el caso del cervantino Orbaneja, que tenía que poner un letrero al pie de sus malas pinturas para orientar al espectador ("esto es un gallo")
El asunto daría mucho de sí si no fuera por la natural mesura que los estrechos márgenes de desarrollo crítico concede este lugar de encuentro.
Es difícil ser poeta. Creo que fue el simbolista Mallarmé el primer hombre del siglo XIX que "quiso" serlo. El poeta empieza donde el hombre termina: la Poesía, desprovista ya de todo humanismo "no necesita ser sentida" porque como no existe en ella nada humano no hay en ella nada patético. Tal vez, él mismo no realizara su ambición pero fue el adalid de las nuevas exploraciones que ordenó la maniobra definitiva: soltar todo lastre visceral de la lírica vigente.
Sí, la poesía procura encuentros pero...¡existen tantas veredas para un mismo destino!
Siempre me pareció una ocurrencia bella pero desafortunada la afirmación de Celaya (*) la poesía es un arma cargada de futuro, por lo que tiene de antojadiza alusión a la dialéctica de las pistolas. Personalmente siempre preferiré la de Federico: la poesía es algo que anda por la calle. Es mucho más comunicativa. Al fin y al cabo es la de todos los que por aquí andamos ¿no?
Con todo, el poeta comprometido, librado siempre de todo envilecimiento, adecenta, acicala y aumenta el mundo, aunque no llegue nunca a todos y prospere la mediocridad insolente ¿no crees?
El soneto, bueno no, buenérrimo, jejeje, pero a eso ya nos tienes acostumbrados.
Disculpa el fárrago.
(*) Siendo yo un chaval inmaduro tuve la feliz ocasión de almorzar con él y su mujer Amparitxu y debatir sobre asuntos varios pocos meses antes de su fallecimiento. Nunca olvidaré su profunda mirada de corzo malherido.
Un abrazo.
Gracias por tu lectura y tu comentario, Vicente. Como siempre, lo espero con ansia y lo intento saborear a fondo. A mí me gusta definir (o describir) la poesía como "la autotrascendencia del lenguaje", que me parece una expresión a salvo de manipulaciones ideológicas. Saludos.
Gracias a ti, Pablo. Lamento las incomprensiones.