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La puta vida

Erivan

Poeta recién llegado
Y estoy aquí entre las multitudes sintiéndome oprimida, sintiéndome nadie, entre las densas y populosas olas de indignos representantes del denominado raciocinio humano.


Estoy en el centro del derrumbe de una sociedad sumamente patética… huyendo de lo común, queriendo sobresalir; deseando no ser como él, como ella… como todos los demás que fácilmente caen ante la verba bien articulada de un cualquiera que sumirá a estas masas en ese temido “donde sea”.


Viendo venir el rechinar de dientes y corriendo en vía contraria a lo que creen es la escapatoria, en vía a ser testigo de la nueva extinción. De esa extinción temida que mata ideas, que suprime pensamientos, que lleva a la miseria el poco futuro que podemos, hasta ahora, ofrecerles a los nuevos hijos; que detiene el avance de aquellos que hoy inician a caminar.


Quiero salir, quiero gritar y tirarles a la cara la forma en la que diviso mi mundo en instarles a levantarse, a gritar junto conmigo a dar y exigir a crear un verdadero porvenir; y a no mentir.
Quisiera sacarles de sus negros sarcófagos de los que no salen, en los que morirán asfixiados; o bien ahogados en la misma podredumbre en la que se encuentran. Sacarlos de esos cómodos sitios, donde los que, sin compasión, son manejados para hacer brillar otras estrellas sobre otras cabezas… no las de éstos hijos…


Abran los ojos tontos embrutecidos, y desátense de esas asquerosas ataduras con las que felizmente viven. Porque ya es tiempo de dejar de caer con melodiosas artimañas; con dulces venenos que gustosos consumimos hasta saciarnos, luego de caer en sus planificadas artimañas y de pedir aún más.


A mí no me compran, al precio no me llegan, porque el precio no lo pagaré yo. Lo pagaran nuestros niños y los hijos de ellos a su vez. Nacerán vendidos a patrias sin nombres, a futuros correosos, tan oscuros como ver la noche con los ojos vendados.


No nos traguemos el dulce engaño para volver asquerosamente poderoso al que maneja el poder. no brilla el cristal, si dentro de podredumbre está.


Abramos los ojos y miremos cómo nos hundimos, cómo estamos en el último respiro de lo que me atrevo a llamar “la puta vida”.


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Comparto tu forma de sentir, me sentí también caminado y abrinédome paso entre una multitud apática, que ve la desgracia en los demás y no les importa mientras no les suceda a ellos, ellos que cuentan con seguridad y solvencia a costa de la riqueza de un suelo que debiera de ser para toda creatura, un abrazo y estrellas todas para tu exelente prosa...
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Última edición:
Évano;4632782 dijo:
"... Lo pagaran nuestros niños y los hijos de ellos a su vez. Nacerán vendidos a patrias sin nombres, a futuros correosos, tan oscuros como ver la noche con los ojos vendados..."

No puedo estar más de acuerdo, sobre todo con la frase señalada.

Se la saluda.

Gracias por leerle Évano, sucede que verdaderamente me preocupa la sociedad en la que mi hijo mañana se desenvolverá y pareciera ser que, aunque entregue la sangre misma en luchar por cambiar algo, hay tanto por hacer que a los hijos de los hijos también les tocará luchar contra lo mismo o peor.
 
José A. Guerrero;4633241 dijo:
Comparto tu forma de sentir, me sentí también caminado y abrinédome paso entre una multitud apática, que ve la desgracia en los demás y no les importa mientras no les suceda a ellos, ellos que cuentan con seguridad y solvencia a costa de la riqueza de un suelo que debiera de ser para toda creatura, un abrazo y estrellas todas para tu exelente prosa...
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y sucede en cualquier estrato social, bien sea por indiferencia, por ignorancia o por simple apatía. Hay soledad en este mundo cuando existe la tendencia de ver todo desde otro ángulo. Saludos compañero, gracias por leer.
 
Y estoy aquí entre las multitudes sintiéndome oprimida, sintiéndome nadie, entre las densas y populosas olas de indignos representantes del denominado raciocinio humano.


Estoy en el centro del derrumbe de una sociedad sumamente patética… huyendo de lo común, queriendo sobresalir; deseando no ser como él, como ella… como todos los demás que fácilmente caen ante la verba bien articulada de un cualquiera que sumirá a estas masas en ese temido “donde sea”.


Viendo venir el rechinar de dientes y corriendo en vía contraria a lo que creen es la escapatoria, en vía a ser testigo de la nueva extinción. De esa extinción temida que mata ideas, que suprime pensamientos, que lleva a la miseria el poco futuro que podemos, hasta ahora, ofrecerles a los nuevos hijos; que detiene el avance de aquellos que hoy inician a caminar.


Quiero salir, quiero gritar y tirarles a la cara la forma en la que diviso mi mundo en instarles a levantarse, a gritar junto conmigo a dar y exigir a crear un verdadero porvenir; y a no mentir.
Quisiera sacarles de sus negros sarcófagos de los que no salen, en los que morirán asfixiados; o bien ahogados en la misma podredumbre en la que se encuentran. Sacarlos de esos cómodos sitios, donde los que, sin compasión, son manejados para hacer brillar otras estrellas sobre otras cabezas… no las de éstos hijos…


Abran los ojos tontos embrutecidos, y desátense de esas asquerosas ataduras con las que felizmente viven. Porque ya es tiempo de dejar de caer con melodiosas artimañas; con dulces venenos que gustosos consumimos hasta saciarnos, luego de caer en sus planificadas artimañas y de pedir aún más.


A mí no me compran, al precio no me llegan, porque el precio no lo pagaré yo. Lo pagaran nuestros niños y los hijos de ellos a su vez. Nacerán vendidos a patrias sin nombres, a futuros correosos, tan oscuros como ver la noche con los ojos vendados.


No nos traguemos el dulce engaño para volver asquerosamente poderoso al que maneja el poder. no brilla el cristal, si dentro de podredumbre está.


Abramos los ojos y miremos cómo nos hundimos, cómo estamos en el último respiro de lo que me atrevo a llamar “la puta vida”.



nada que agregar, así es que se le va a hacer, grato leerla y bienvenida, saluti
 
Gracias por pasar leyéndole Marian.
Si, desgraciadamente así es.
Gracias por la bienvenida, saludos.
 
Definitivamente excelente prosa, me uno a todo lo proclamado por ti, profundo, conmovedor pero sobre todo real, querida amiga, pues así lo siento... felicitaciones, y suerte en tu vida... un fuerte abrazo.
Y estoy aquí entre las multitudes sintiéndome oprimida, sintiéndome nadie, entre las densas y populosas olas de indignos representantes del denominado raciocinio humano.


Estoy en el centro del derrumbe de una sociedad sumamente patética… huyendo de lo común, queriendo sobresalir; deseando no ser como él, como ella… como todos los demás que fácilmente caen ante la verba bien articulada de un cualquiera que sumirá a estas masas en ese temido “donde sea”.


Viendo venir el rechinar de dientes y corriendo en vía contraria a lo que creen es la escapatoria, en vía a ser testigo de la nueva extinción. De esa extinción temida que mata ideas, que suprime pensamientos, que lleva a la miseria el poco futuro que podemos, hasta ahora, ofrecerles a los nuevos hijos; que detiene el avance de aquellos que hoy inician a caminar.


Quiero salir, quiero gritar y tirarles a la cara la forma en la que diviso mi mundo en instarles a levantarse, a gritar junto conmigo a dar y exigir a crear un verdadero porvenir; y a no mentir.
Quisiera sacarles de sus negros sarcófagos de los que no salen, en los que morirán asfixiados; o bien ahogados en la misma podredumbre en la que se encuentran. Sacarlos de esos cómodos sitios, donde los que, sin compasión, son manejados para hacer brillar otras estrellas sobre otras cabezas… no las de éstos hijos…


Abran los ojos tontos embrutecidos, y desátense de esas asquerosas ataduras con las que felizmente viven. Porque ya es tiempo de dejar de caer con melodiosas artimañas; con dulces venenos que gustosos consumimos hasta saciarnos, luego de caer en sus planificadas artimañas y de pedir aún más.


A mí no me compran, al precio no me llegan, porque el precio no lo pagaré yo. Lo pagaran nuestros niños y los hijos de ellos a su vez. Nacerán vendidos a patrias sin nombres, a futuros correosos, tan oscuros como ver la noche con los ojos vendados.


No nos traguemos el dulce engaño para volver asquerosamente poderoso al que maneja el poder. no brilla el cristal, si dentro de podredumbre está.


Abramos los ojos y miremos cómo nos hundimos, cómo estamos en el último respiro de lo que me atrevo a llamar “la puta vida”.


 
Gracias Griseo, por pasar leyéndole.
Buscaré tus letras por estos rumbos. Saludos.
 
Tremenda apología de un mundo de rodillas, donde el silencio crea cohortes de un sistema despiadado y cruel.

Por y para nuestros hijo, un excelente mensaje sin dobleces.

Gratificante e inquietante a la vez.

Saludos plenos.

JM
 
Por y para ellos amigo, así mismo.
Que te diré, me inquieta también porque es el día a día, porque aunque pareciendo ficticio es más real y doloroso que nunca. Saludos y gracias por pasar leyéndole.
 

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