Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
La RAE, secretamente, por consejo del Romano Pontífice, quiso tomar ventaja y acercar la lengua española a Dios, para que Él la declarara de origen divino. Mandó a hacer un diccionario especial para tal efecto y eliminó de su contenido un grupo de palabras impropias para el uso divino, entre las cuales estaban:
Podría ser...
Pienso que...
A lo mejor..,
Es posible...
Opino que
Propongo...
Tal vez...
entre otras.
Por accidentes del destino, o quizá por voluntad divina (con esos de que "no se mueve la hoja del árbol sin la voluntad de Dios") el ejemplar único en su tipo se extravió antes de que la caja de oro que lo contenía fuera puesta en el espacio por una nave espacial.
Debe haber aparecido en algún sitio del mundo de habla hispana, y algún editor de cosas excepcionales vio en el texto algo más codiciado que las obras conmemorativas o la primera edición de algún autor famoso, pues esta era una obra única e irrepetible. Mandó a imprimir un pequeño número de volúmenes para venderlos "su peso en oro" a un reducido número de personas, de las que se denominan VIP.
"Yo no lo sé de cierto, tan solo lo supongo" que el texto exclusivo cayó en manos de la industria clono-genérica china, que ni tarda ni perezosa mandó a imprimir cientos de miles de ejemplares.
Descubrimos a un propietario del diccionario divino original o del clonado, cuando notamos en su léxico la ausencia de los términos excluidos para el uso divino: políticos, especialistas, individuos mesiánicos, etc, etc...
Decimos: este habla como Dios.
Podría ser...
Pienso que...
A lo mejor..,
Es posible...
Opino que
Propongo...
Tal vez...
entre otras.
Por accidentes del destino, o quizá por voluntad divina (con esos de que "no se mueve la hoja del árbol sin la voluntad de Dios") el ejemplar único en su tipo se extravió antes de que la caja de oro que lo contenía fuera puesta en el espacio por una nave espacial.
Debe haber aparecido en algún sitio del mundo de habla hispana, y algún editor de cosas excepcionales vio en el texto algo más codiciado que las obras conmemorativas o la primera edición de algún autor famoso, pues esta era una obra única e irrepetible. Mandó a imprimir un pequeño número de volúmenes para venderlos "su peso en oro" a un reducido número de personas, de las que se denominan VIP.
"Yo no lo sé de cierto, tan solo lo supongo" que el texto exclusivo cayó en manos de la industria clono-genérica china, que ni tarda ni perezosa mandó a imprimir cientos de miles de ejemplares.
Descubrimos a un propietario del diccionario divino original o del clonado, cuando notamos en su léxico la ausencia de los términos excluidos para el uso divino: políticos, especialistas, individuos mesiánicos, etc, etc...
Decimos: este habla como Dios.
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