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La roca

libelula

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imagen de la autora
Aquél domingo en la playa,
vacia de inspiración,
discutí con un amigo,
que a pesar de su silencio,
oí latir a la roca,
El me dijo:
—Estás muy loca.
Y surgió la inspiración.

Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,


verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.





Nota: Este poema lo edité por primera vez en "Nuestro espacio"
el 14 de Junio de 2025


 
Última edición:
Te refieres al musgo marino, claro. No lo pillaba. Buen poema, muy alegórico, con mucha fuerza. Un saludo. Luis
 
Te refieres al musgo marino, claro. No lo pillaba. Buen poema, muy alegórico, con mucha fuerza. Un saludo. Luis
Gracias Luis, por acercarte a leer. Musgo marino, clar0, me alegra que al final lo pillaras, aunque no termino de pillar que no lo pillaras.
El musgo tiene por supuesto mucha importancia, metafóricamente, que le corresponde interpretar al lector, porque la poesía como sabes al compartirla, cada uno la hace suya.
Gracias por tus palabras.
Un saludo.
Isabel
 
Última edición:
Gracias Luis, por acercarte a leer. Musgo marino, clar0, me alegra que al final lo pillaras, aunque no termino de pillar que no lo pillaras.
El musgo tiene por supuesto mucha importancia, metafóricamente, que le corresponde interpretar al lector, porque la poesía como sabes al compartirla, cada uno la hace suya.
Gracias por tus palabras.
Un saludo.
Isabel
Porque el musgo aparece en el segundo verso y el mar en el verso 13 por primera vez. Me he pasado 12 versos pensando en el tipo de musgo que conozco ( el marino no lo he visto nunca y ,oye, lo usan para suplementos alimenticios y todo). Así que cuando ha aparecido el mar pensaba que era un segundo tema. Pero luego he ido atando cabos. Gracias por tu simpática respuesta. A ver si encuentro musgo marino de Hacendado y lo pruebo. Un abrazo. Luis
 

imagen de la autora
Aquél domingo en la playa,
vacia de inspiración,
discutí con un amigo,
que a pesar de su silencio,
oí latir a la roca,
El me dijo:
—Estás muy loca.
Y surgió la inspiración.

Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,


verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.





Nota: Este poema lo edité por primera vez en "Nuestro espacio"
el 14 de Junio de 2025


Una piedra que, a pesar de su aparente dureza, es portador de una historia profunda: el tiempo, el amor y el sufrimiento.

Saludos
 

imagen de la autora
Aquél domingo en la playa,
vacia de inspiración,
discutí con un amigo,
que a pesar de su silencio,
oí latir a la roca,
El me dijo:
—Estás muy loca.
Y surgió la inspiración.

Sobre la piedra callada

el musgo extiende su abrigo,


verde susurro del tiempo

que brota lento y antiguo.


Late la piedra en secreto

aunque la notes sin ritmo,

quien se acerca y la contempla

oye su pulso escondido.


No es dura como parece,

ni es del todo lo que ha sido,

lleva abrazado en su pecho

el vaivén de lo vivido.


El mar le habla cada noche,

la nombra con voz de niño,

de padre, de amor que busca

abrigo donde hacer nido.


Las olas besan la piedra

con el fervor del destino,

y el viento, monje invisible,

le reza versos antiguos.


Cada surco en su corteza

es el recuerdo de un grito,

un nombre que fue tallado

por un dolor sin testigo.


Y el musgo, fiel centinela,

hoy le cubre el pecho herido,

como quien sabe que el alma

necesita de su abrigo.


Pasan los años y el agua,

nunca abandona su rito,

ama lo que no se rinde,

roza lo que está vencido.





Nota: Este poema lo edité por primera vez en "Nuestro espacio"
el 14 de Junio de 2025


Qué imagen y qué contenido!!!! Para sacarse el sombrero leerlo, Isabel. Profundo con el mar y sobrio como la roca que entalla tu poema. Mis aplausos!
Fuerte abrazo.
 
Porque el musgo aparece en el segundo verso y el mar en el verso 13 por primera vez. Me he pasado 12 versos pensando en el tipo de musgo que conozco ( el marino no lo he visto nunca y ,oye, lo usan para suplementos alimenticios y todo). Así que cuando ha aparecido el mar pensaba que era un segundo tema. Pero luego he ido atando cabos. Gracias por tu simpática respuesta. A ver si encuentro musgo marino de Hacendado y lo pruebo. Un abrazo. Luis

"Porque el musgo aparece en el segundo verso y el mar en el verso 13 por primera vez. Me he pasado 12 versos pensando en el tipo de musgo que conozco ( el marino no lo he visto nunca..."
Ya sabía yo que tú comentario tenía retranca, porque no dás puntada sin hilo...¡Cómo lamento que no hayas visto nunca el musgo marino!...ya sabes que los isleños tenemos esa mirada de mar y el musgo está muy presente en las rocas marinas. Por ejemplo en nuestra hermosa playa del Médano, hay al final un paisaje de ensueño de rocas con musgo que bañadas por el mar. Y asi siempre.
Gracias por tu aclaración. La tendré en cuenta.
Un abrazo.
Isabel

upload_2025-8-3_17-35-25.jpeg upload_2025-8-3_17-30-37.jpeg
El Medano, su arena y sus rocas marinas cubiertas de musgo.

 

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Una piedra que, a pesar de su aparente dureza, es portador de una historia profunda: el tiempo, el amor y el sufrimiento.

Saludos


¡Hola, qpreciado Alde! Te estoy muy agradecida por cuantas veces empleas tu tiempo en leer con atención mis poemas.
Por esa generosidad con que siembras este espacio.
Saludos cordiales.
Isabel
 
Es un magnifico poema Isabel, felicitaciones. Un poema profundo, que llega al alma. Un poema que me deja pensando acerca de como nos influye e interactuamos unos con otros a lo largo de la vida.
Siempre es un placer leer y releer tus obras.
Un gran abrazo con admiración.
Hola Laly, agradezco mucho tu presencia en estos versos, siempre es un placer encontrarme con tu entrañable huella, que tambien llega a mi alma.
Besos, mi niña.
Isabel
 
dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra aún porque esa ya no siente, dice un tal félix rubén. esos grandos peñascos junto al mar, que han observado incólumes el ascenso y caída de los imperios, y los besos de verano de la parejita que nunca más volverá a verse, quizás puedan darnos un par de lecciones. especialmente en esta era, isinha.

y en todas las eras, quizás. un gusto pasar, ya sabés isinha isinha.

salud hasta tu isla.
 
dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra aún porque esa ya no siente, dice un tal félix rubén. esos grandos peñascos junto al mar, que han observado incólumes el ascenso y caída de los imperios, y los besos de verano de la parejita que nunca más volverá a verse, quizás puedan darnos un par de lecciones. especialmente en esta era, isinha.

y en todas las eras, quizás. un gusto pasar, ya sabés isinha isinha.

salud hasta tu isla.

Querido Charli, qué alegría volver a disfrutar de tus excelentes y sabios comentarios
Cargados de ese contenido profundo y poético con ese brillo culto, tan tuyo, todo un lujo,amigo.
Pero sobretodo, gracias por tu cercanía tan necesaria en estos tiempos.
Un entrañable abrazo.
Salud hasta allá, Charli.
 
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