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La semilla del olvido

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís
 
Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.
Resalto estos versos, amigo Luis, por resaltar alguno, porque el poema me parece precioso en su integridad. De un lirismo impactante.

Enhorabuena y muchas gracias por hacerme disfrutar estos instantes.

Un abrazo muy cordial.
 
Hermoso y excelente poema Luis. Me ha gustado mucho ver como describes tus emociones vividas bajo el amparo de un chopo. Te felicito y te envío un fuerte abrazo Luis.
 
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís
Sentir el cansancio en ese bello brillo de la sombra fantastica
de un arbol que es paramo para que el escalofrio de las
sensaciones sea pureza en el dialogo interno que
conlleva tu obra. felicidades por la intensidad
de esta bella partitura. luzyabsenta
 
Resalto estos versos, amigo Luis, por resaltar alguno, porque el poema me parece precioso en su integridad. De un lirismo impactante.

Enhorabuena y muchas gracias por hacerme disfrutar estos instantes.

Un abrazo muy cordial.

Muchas gracias a ti siempre preciado amigo Luis por tan bellos halagos que me alegran porque te haya gustado estos cuartetos libres.
Recibe un fuerte y sincero abrazo.
 
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís

Buena y lírica inspiración amiguito Luis, excelentes imágenes diseñas en tu reflexivo poema, melancólico cierre pero con esperanza de ser admirado y querido.
Mi especial saludo y admiración por tu gracia poética.Un abrazo amigo.:)
 
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís
Ayyy Luís cuánta melancolía hay en estos vehementes versos, llora el sentimiento al amparo de ese viejo chopo, de ese árbol que nos cobija y ampara con la savia verde de sus hojas, la naturaleza y tú sois uno solo en ese momento de tristeza y recogimiento, ... ayyy cuánta emoción transmiten tus emotivos versos. Besazos, mi querido Luís, llenos de cariño y de admiración auténticos....muááááacksss....
 
Sentir el cansancio en ese bello brillo de la sombra fantastica
de un arbol que es paramo para que el escalofrio de las
sensaciones sea pureza en el dialogo interno que
conlleva tu obra. felicidades por la intensidad
de esta bella partitura. luzyabsenta

Muchas gracias estimado amigo, a veces la sombra de un árbol te cobija más que lo que uno encuentra más allá. Siempre me halaga tu presencia.
Recibe un gran abrazo LuzyAbsenta.
 
Buena y lírica inspiración amiguito Luis, excelentes imágenes diseñas en tu reflexivo poema, melancólico cierre pero con esperanza de ser admirado y querido.
Mi especial saludo y admiración por tu gracia poética.Un abrazo amigo.:)

Mi gran amiga Spring, he estado muy liado con el concurso y el trabajo y me ha restado mucho tiempo. Espero ponerme al día contigo. Muchas gracias por tus bellas palabras y bella presencia.
Un fuerte abrazo
 
Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera
Impresionante poema, una verdadera exquisitez para los sentidos y el corazón, versos que hacen vibrar el alma del lector, por la belleza melancólica que en ellos convive. ¡Maravillosa obra! Un placer pasar por la inmensa hermosura de su poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Ayyy Luís cuánta melancolía hay en estos vehementes versos, llora el sentimiento al amparo de ese viejo chopo, de ese árbol que nos cobija y ampara con la savia verde de sus hojas, la naturaleza y tú sois uno solo en ese momento de tristeza y recogimiento, ... ayyy cuánta emoción transmiten tus emotivos versos. Besazos, mi querido Luís, llenos de cariño y de admiración auténticos....muááááacksss....

Mi dulce Lomita, a veces la sombra de un árbol o de la madre Natura te cobija más que lo que encuentras lejos de ella y puedo decir que soy un amante de la naturaleza.
Muchas gracias guapísima por acompañarme con tu sinpar dulzura y bella presencia.
Besazos y abrazos a porrillo que no falteeeennn.
 
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís
Maravillosos versos amigo. Un lirismo digno de enmarcar. Lleguen hasta ti mis aplausos.
Abrazos amigo.
 
Impresionante poema, una verdadera exquisitez para los sentidos y el corazón, versos que hacen vibrar el alma del lector, por la belleza melancólica que en ellos convive. ¡Maravillosa obra! Un placer pasar por la inmensa hermosura de su poesía, reciba mi más cordial saludo.

Muchas gracias Fernando por esta bella muestra de halagos que me brinda y me alegra porque haya sido de su agrado estos cuartetos "libres"
Recibe siempre mi sincero saludo y fraternal abrazo.
 
Te encuentro muy bucólico, pero nos dejas un poema muy triste y muy melancólico. Vaya, otra vez la rima, sin querer.
Muy bello.
Abrazos.

Jajajaja será que lo de la rima está de moda pero te ha quedado que ni pintado...otra rima.
Muchas gracias guapa por acompañarme.
Un gran abrazo y feliz día.
 
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís
Hermoso poema que irradia una bella melancolía repleto de reseñas que nombran a la naturaleza de una manera brillante y efectiva. Me gustó mucho amigo Luis. Un abrazo. Paco.
 
Estimado Luis poesía melancólica y triste, igual que todas tus poesías tiene el toque mágico de tu pluma me has llegado al alma como cada vez que te leo. Hasta pronto

Tus palabras me alegran siempre amiga mía, que te lleguen al alma mis letras significa mucho.
Muchas gracias querida Mary por acompañarme siempre.
Fuerte abrazo
 
A su presencia siembro yo el olvido,
no quiero su mirada, su palabra
ni recordar aquel ayer hoy muerto,
tan solo quiero a pies del viejo chopo,

mirar los ojos del azul del cielo,
oír el dulce canto del gorrión,
y percibir la brisa perfumada
besando mi desconsolada frente.

Bajo la sombra del longevo chopo
gozoso en no pensar, tan sólo siento
el esponjoso tacto del jardín
que me dormita el alma ya cansada

envejecida por amargos días
y dolorida por hiriente boca
en el que un día ciego yo tomé
mas nunca tuvo que besar la mía.

Sí mi buen árbol, vengo a cobijarme
a tus frondosas ramas enredadas
y ser acariciado por tus hojas
verdosas de reciente primavera

mientras el tiempo pasa sin descanso
acompañándole la tosca muerte
a quien no temo su visita fría
pues llevo muerto en vida muchos años.

Nunca pensé que todo acabaría
como termina el mar sobre la arena,
como la rosa queda sin su riego
y el cielo cuando apaga sus fulgores.

Las horas pasan y la sombra llega,
se estira el árbol sobre la fresca hierba
y riego la semilla del olvido
con lágrimas que no brotarán más.

A ti, mi buen amigo envejecido,
tú, que ya tienes el ramaje en flor
y al ruiseñor haciéndose su casa...
permite que mi corazón descanse

bajo el amparo de aromadas hojas
en cada ocaso y bello amanecer
mientras mantiene viva su esperanza
y aguarda enmudecido... a ser querido.

Luís
Maravilloso poema amigo Luis!es un paseo por hermosos momentos y nostalgia. La vida hermosa que nos ofrece un árbol, y quien no cree, pero así le tomamos cariño, a estos grandes e insustituibles seres. Te felicito Luis! siempre un gran placer degustar tu inspiración. Un abrazo Luis! feliz día, y hasta pronto.
 
Maravilloso poema amigo Luis!es un paseo por hermosos momentos y nostalgia. La vida hermosa que nos ofrece un árbol, y quien no cree, pero así le tomamos cariño, a estos grandes e insustituibles seres. Te felicito Luis! siempre un gran placer degustar tu inspiración. Un abrazo Luis! feliz día, y hasta pronto.

Es el embrujo de la naturaleza, en este caso el árbol que cuando te hallas en su entorno siempre te saca cosas de tus adentros.
Muchas gracias estimado amigo Enrique, es siempre un placer saludarte.
Un fraternal y sincero abrazo.
 

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