ludmila
Poeta veterano en el portal
Se acercaba muy de a poco y superficialmente, sumamente resistente a todo tipo de encuentro afectivo. Superficie, raciocinio y defensa era la marca de su frente. Soberbia y avasalladoramente acorazado hasta los tuétanos, mostraba sólo la marca de sus dientes.
Se iba y volvía sin pesadumbre y silente. Yo me quedaba pensando en este niño que solo sufría en carne propia las secuelas de un terrible accidente.
Tenía muchas razones para ser tan reticente. Entró y salió como siempre. Dejó su documento y el carnet, se tapó los ojos y lloró sin consuelo en silencio toda la sesión sin levantar la vista.
Lloró con espasmos desangrados, con desamparo y naufragio de imágenes terribles. Lloró con alma, con dedicación y esmero, no recuerdo haberme sentido tan conmovida con un niño tan pequeño, que a lo lejos se notaba que había tenido que ser grande de golpe, por que la realidad le robó todo……..lloró hasta desagotar el último permiso de desalojo, que tenía vencido desde hace siglos. Miró la hora, se enjugó los últimos senderos de lágrimas que le dejó su llanto. Se limpió la cara con vehemencia y quedaron surcos oscuros en las cuencas de sus ojos.
Me miró anegado de tristeza, con esa mirada que dejan los recuerdos melancólicos y con la voz quebrada dijo: “me quedaría charlando con vos todo el tiempo”….. y yo que lo acuné en mi mente con mis brazos alados, entendí que era la primera vez que me hablaba, de lo que nunca había pasado…….
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