la sierra me mira
como a un animal huído
con sus rocas esquistosas
con sus fragantes romeros
con sus fuentes deleitosas
LA SIERRA
Suspendida de la tramoya sideral
la sierra
como un sereno animal dormido
pace paciente la sustancia del tiempo
Ignora con displicencia al mar
esa otra bestia azul a la que sabe
-a la vez que ignora-
tan infinitamente lejana y por eso tan cercana
Como una ambigua odalisca
que araña las manos que la acarician
como una impávida esfinge
que acumula los secretos y algún gozo
de los hombres
como una ola sólida escapada del mar antiguo
erizada por los pecios imprecisos
de los griegos que la hollaron.
Esta sierra que almacena
los ojos hechos misterio con el antiguo antimonio
que ciegos miran espejos
donde duermen las hetairas ateridas
esta sierra que nunca fue guerrero ni vuelo
de las veloces gaviotas.
Esta sierra que me mira
y guarda celosa mis miradas.
Sierra que aguarda mis pies de renunciado romero
de vieja encina varada que quiere dormir
bajo de su propia sombra
junto a rocas de tez arrugada y fantasmagorías feroces
con los ojos congelados por el terror de lo eterno
sierra vecina mía
déjame nadar
como un marino irredento
en el mar que llevas dentro