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La sílaba siguiente

Riolita

Poeta adicto al portal


Si tuviera que improvisar un título
sería éste: "Luciana Rubio, la tentación de versar".
Y es que de alguna forma la palabra
la convoca o viceversa,
áspera o sedeña,
a veces ensoñación otras hemorragia; ambrosía siempre.
Más que vértebra que debe ser depuesta: piedra caliente que exige ser lanzada.
Sí, la palabra: el goce anterior al deseo.
Por eso no importa si escribe
con el alma ambidiestra o los labios:
lo que vale es el embeleso
con el que afronta el mal
remunerado oficio
de gestionar la melancolía en sonetos.
Ahora mismo
la imagino admirando
las flores del lugar,
Pepe Castillo de fondo y una tisana
de hierbabuena apenas endulzada,
con los ojos fijos en la tormenta
de la sílaba siguiente.
 
Última edición:


Si tuviera que improvisar un título
sería éste: "Luciana Rubio, la tentación de versar".
Y es que de alguna forma la palabra la convoca o viceversa,
áspera o sedeña,
a veces invitación otras hemorragia, ambrosía siempre.
Más que vértebra que debe ser depuesta: piedra caliente que exige ser lanzada.
Sí, la palabra: el goce anterior al deseo.
Por eso no importa si escribe
con el alma ambidiestra o los labios:
lo que vale es el embeleso
con el que afronta el mal
remunerado oficio
de gestionar la melancolía en sonetos.
Ahora mismo
la imagino admirando
las flores del lugar,
Pepe Castillo de fondo y una tisana
de hierbabuena apenas endulzada,
con los ojos fijos en la tormenta
de la sílaba siguiente.
¡Qué maravilla!, Nicolás, hermosura de poema que me sorprende y me deja alelada, y me prende la mecha del soneto y no me queda otra que publicar aquí la respuesta. Muchas gracias poeta, amigo.

Regala palabras.

Regala palabras, son rocas
que brillan, deslumbran de goces.
Es ritmo cantando en veloces
arpegios y giros de bocas.

Porque dice, y dice, locuras,
palabras que embrollan diciendo
y enredan el alma, sonriendo,
y dejan grabadas ternuras.

Son voces de timbres azules
y rojos, también buganvilias
que causan sorpresas, vigilias.

Son voces silbadas por tules,
arrullos con ansias febriles
que incendia a poetas viriles.
 
¡Qué maravilla!, Nicolás, hermosura de poema que me sorprende y me deja alelada, y me prende la mecha del soneto y no me queda otra que publicar aquí la respuesta. Muchas gracias poeta, amigo.

Regala palabras.

Regala palabras, son rocas
que brillan, deslumbran de goces.
Es ritmo cantando en veloces
arpegios y giros de bocas.

Porque dice, y dice, locuras,
palabras que embrollan diciendo
y enredan el alma, sonriendo,
y dejan grabadas ternuras.

Son voces de timbres azules
y rojos, también buganvilias
que causan sorpresas, vigilias.

Son voces silbadas por tules,
arrullos con ansias febriles
que incendia a poetas viriles.

Ser las voces, el tiempo que dura un destello, y la sorpresa de las buganvilias
¡qué privilegio!
Un abrazo amiga.
 


Si tuviera que improvisar un título
sería éste: "Luciana Rubio, la tentación de versar".
Y es que de alguna forma la palabra la convoca o viceversa,
áspera o sedeña,
a veces invitación otras hemorragia, ambrosía siempre.
Más que vértebra que debe ser depuesta: piedra caliente que exige ser lanzada.
Sí, la palabra: el goce anterior al deseo.
Por eso no importa si escribe
con el alma ambidiestra o los labios:
lo que vale es el embeleso
con el que afronta el mal
remunerado oficio
de gestionar la melancolía en sonetos.
Ahora mismo
la imagino admirando
las flores del lugar,
Pepe Castillo de fondo y una tisana
de hierbabuena apenas endulzada,
con los ojos fijos en la tormenta
de la sílaba siguiente.
¡Qué maravilla!, Nicolás, hermosura de poema que me sorprende y me deja alelada, y me prende la mecha del soneto y no me queda otra que publicar aquí la respuesta. Muchas gracias poeta, amigo.

Regala palabras.

Regala palabras, son rocas
que brillan, deslumbran de goces.
Es ritmo cantando en veloces
arpegios y giros de bocas.

Porque dice, y dice, locuras,
palabras que embrollan diciendo
y enredan el alma, sonriendo,
y dejan grabadas ternuras.

Son voces de timbres azules
y rojos, también buganvilias
que causan sorpresas, vigilias.

Son voces silbadas por tules,
arrullos con ansias febriles
que incendia a poetas viriles.

Ser las voces, el tiempo que dura un destello, y la sorpresa de las buganvilias
¡qué privilegio!
Un abrazo amiga.
Es bello ver en este mundo tan discordante, gestos como estos de dos poetas que demuestran, que se pueden juntar las voces y regalar felicidad.

Saludos
 

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