Mi soledad y yo paseamos juntas
por esta vieja calle que, apagada,
resulta tan sombría y desolada...
¡Ay espanto, parece que repuntas!
Luna roja esta noche ¿qué barruntas?
Oigo pasos, me vuelvo y... ¡nadie! ¡nada!
Oigo voces, estoy petrificada
acaso sean almas ya difuntas...
Hoy la luna me advierte silenciosa
y hasta el aire parece susurrarme
que me sigue una sombra misteriosa.
Galopa el corazón para anunciarme
que esa sombra tan cruel y maliciosa
solo es muerte que viene a convidarme.
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:: pero olé tú y tu soneto!!!