amormejia
Poeta veterano en el portal
A veces buscas explicación o lógica de lo que no se tiene control alguno. Sales a la deriva buscando curso conforme al rumbo del viento que roza tu cara y despeina tu casco hecho cabellera. Al hombro, no sólo llevas la mochila vacía en busca de llenarla de pedazos de recuerdos, sino también del alimento escaso. Tus pasos se afirman poco a poco al cemento de la realidad. Tropiezas en las grietas abiertas por la vejez y la sequía de espíritu. Sin embargo, te obstinas en ceder tregua al desconcierto y el cansancio de esperar y creer en algo que ni siquiera has nunca visto. He ahí el dilema humano. ¿ En qué o quién creer?
Basta con mirar fuera de la ventana, aunque sea con la esquina de ojo que más te condena y te das cuenta de que vives en tu propio mundo. Tomas control absoluto de él y proclamas cada rincón del mismo patrimonio tuyo. Impones tus leyes, deleitas tu carne, castigas tu gula y sellas tu marca hasta en las cloacas. Pero, ¿qué de la fe? Se aproximan a tu desgastado pensar ideas de la moral, de la ética y de la tolerancia. ¿Permitirás en tu ínsula la independencia? Ya muchos han preferido morir a su ley que permitir un cambio que los haga ceder en lo más mínimo. Ser parte de este grupo ha dejado más cruces en los panteones de la humanidad que todas las guerras habidas y por haber. Tomar acción es gratis y fácil si se tiene la voluntad. Tomar el primer paso no te hace ambicioso ni tampoco malo. Al fin del día se cierra la ventana del vivir dejando entrar más vida, más calor, más azul de los cielos, más amor y sobretodo, con un nuevo aliado: la tolerancia.
Basta con mirar fuera de la ventana, aunque sea con la esquina de ojo que más te condena y te das cuenta de que vives en tu propio mundo. Tomas control absoluto de él y proclamas cada rincón del mismo patrimonio tuyo. Impones tus leyes, deleitas tu carne, castigas tu gula y sellas tu marca hasta en las cloacas. Pero, ¿qué de la fe? Se aproximan a tu desgastado pensar ideas de la moral, de la ética y de la tolerancia. ¿Permitirás en tu ínsula la independencia? Ya muchos han preferido morir a su ley que permitir un cambio que los haga ceder en lo más mínimo. Ser parte de este grupo ha dejado más cruces en los panteones de la humanidad que todas las guerras habidas y por haber. Tomar acción es gratis y fácil si se tiene la voluntad. Tomar el primer paso no te hace ambicioso ni tampoco malo. Al fin del día se cierra la ventana del vivir dejando entrar más vida, más calor, más azul de los cielos, más amor y sobretodo, con un nuevo aliado: la tolerancia.
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