Évano
Libre, sin dioses.
.
Poco a poco el egoísmo será la salvación de la humanidad. Me explico:
Cuando los millonarios se den cuenta que sus descendientes puedan no estar capacitados para la dura competitividad que exige la sociedad actual, irán donando grandes cantidades de sus fortunas a los pobres, porque, un día no muy lejano, sus descendientes también pueden necesitar ayuda. Ya hay algunos atisbos de esto.
Y no hace falta la fe, ni creer en Dios, porque es de una lógica aplastante. Será el mismo egoísmo el que se de la vuelta, cuando llegue a su punto máximo de apogeo y los cerebros de los hombres, y sobre todo de las mujeres (cada vez más inteligentes), se den cuenta de ello. Como ya he dicho, ya hay atisbos.
Y entonces el mundo será una utopía hecha realidad, donde se ayude al necesitado, al desvaído y al pobre, sin necesidad de ningún Dios, aunque hay que decir, para ser honestos, que este hombre o Dios, nos señaló el camino hace siglos. El hombre siempre ha aprendido a porrazos, jamás hizo caso a los sabios ni a dioses, ni tan siquiera a las personas coherentes, o simplemente buenas.
Tengo fe, o esperanza, en que esta rara utopía se haga realidad.
Poco a poco el egoísmo será la salvación de la humanidad. Me explico:
Cuando los millonarios se den cuenta que sus descendientes puedan no estar capacitados para la dura competitividad que exige la sociedad actual, irán donando grandes cantidades de sus fortunas a los pobres, porque, un día no muy lejano, sus descendientes también pueden necesitar ayuda. Ya hay algunos atisbos de esto.
Y no hace falta la fe, ni creer en Dios, porque es de una lógica aplastante. Será el mismo egoísmo el que se de la vuelta, cuando llegue a su punto máximo de apogeo y los cerebros de los hombres, y sobre todo de las mujeres (cada vez más inteligentes), se den cuenta de ello. Como ya he dicho, ya hay atisbos.
Y entonces el mundo será una utopía hecha realidad, donde se ayude al necesitado, al desvaído y al pobre, sin necesidad de ningún Dios, aunque hay que decir, para ser honestos, que este hombre o Dios, nos señaló el camino hace siglos. El hombre siempre ha aprendido a porrazos, jamás hizo caso a los sabios ni a dioses, ni tan siquiera a las personas coherentes, o simplemente buenas.
Tengo fe, o esperanza, en que esta rara utopía se haga realidad.
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