Rosa Escarlata
Poeta recién llegado
Y ahí estaba yo, una vez más abriendo la andrajosa ventana con regocijo, para observar las espesas nubes.
Intentando buscarles forma.
Y de repente, una sonrisa formaron mis labios.
Tu rostro lleno de alegría, y tus dulces ojos, fue lo primero que vi.
Al parecer, tu recuerdo seguía intacto en mi memoria.
Al igual que todos los intentos fallidos por tener algo más que perfecto.
Una lágrima presurosa rodó por mi mejilla.
Entonces, supe que era hora de cerrar la ventana.
Intentando buscarles forma.
Y de repente, una sonrisa formaron mis labios.
Tu rostro lleno de alegría, y tus dulces ojos, fue lo primero que vi.
Al parecer, tu recuerdo seguía intacto en mi memoria.
Al igual que todos los intentos fallidos por tener algo más que perfecto.
Una lágrima presurosa rodó por mi mejilla.
Entonces, supe que era hora de cerrar la ventana.