lesmo
Poeta veterano en el portal
Llegó la primavera luciendo esplendorosa
a un campo que su dueño mantuvo abandonado,
el cardo no creció voraz y despiadado
y el árbol se hizo flor abierta y misteriosa.
La muerte en ese campo, de serlo, tan ruinosa
se advierte sin los surcos profundos del arado,
la falta de cultivo, de abono y de podado
no puede con la vida de siempre más gloriosa.
Resiste a la intemperie el frío y la inclemencia
en signo de un poder que en nada le arrebata
la ausencia de cuidado, de mimo y de paciencia.
No cambia de su esencia frutal a simple mata,
y al hombre que el trabajo dejó de la conciencia
lo fértil de la hacienda que olvida lo delata.
a un campo que su dueño mantuvo abandonado,
el cardo no creció voraz y despiadado
y el árbol se hizo flor abierta y misteriosa.
La muerte en ese campo, de serlo, tan ruinosa
se advierte sin los surcos profundos del arado,
la falta de cultivo, de abono y de podado
no puede con la vida de siempre más gloriosa.
Resiste a la intemperie el frío y la inclemencia
en signo de un poder que en nada le arrebata
la ausencia de cuidado, de mimo y de paciencia.
No cambia de su esencia frutal a simple mata,
y al hombre que el trabajo dejó de la conciencia
lo fértil de la hacienda que olvida lo delata.