En el rincón de alguna sacristía
se consume la vela abandonada,
titilando, su llama queda en nada
igual que el candelabro que lucía.
Se apagará la mecha sola y fría
sobre la cera blanca y nacarada
y al dejar a la luz sin llamarada
se extinguirá el fulgor con que latía.
Empañando de lágrimas la tumba,
envuelve el triste cirio su destino
con el último fuego que alimenta,
y en alas de un arcángel peregrino
la vida, que apagada se derrumba,
será de nuevo tierra polvorienta.
PepeSori
SafeCreative
Abril 2021
se consume la vela abandonada,
titilando, su llama queda en nada
igual que el candelabro que lucía.
Se apagará la mecha sola y fría
sobre la cera blanca y nacarada
y al dejar a la luz sin llamarada
se extinguirá el fulgor con que latía.
Empañando de lágrimas la tumba,
envuelve el triste cirio su destino
con el último fuego que alimenta,
y en alas de un arcángel peregrino
la vida, que apagada se derrumba,
será de nuevo tierra polvorienta.
PepeSori
SafeCreative
Abril 2021