La vieja casa

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
 
Última edición:
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia,
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.
Imaginativamente lo miro,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Ayyy Ramiro qué recuerdos más entrañables llenan tu vida, a mí me ocurre igual, cuando he pasado por la casa en que nací, ahora de otros dueños se me emociona el alma entera y la nostalgia me hace llorar de pena. Me ha encantado leerte querido amigo, siempre me encanta, besazos con cariño y admiración....muááááacksss....
 
Ayyy Ramiro qué recuerdos más entrañables llenan tu vida, a mí me ocurre igual, cuando he pasado por la casa en que nací, ahora de otros dueños se me emociona el alma entera y la nostalgia me hace llorar de pena. Me ha encantado leerte querido amigo, siempre me encanta, besazos con cariño y admiración....muááááacksss....
Mil gracias mi querida Chabelita, con el corazón agradezco tu cariñosa visita.
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia,
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.
Imaginativamente lo miro,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Muy bonito poema de amor que me ha encantado leerte. Un abrazo amigo
 
¡Simplemente hermoso! A pesar de la melancolía que recorre el alma al ver la casa donde uno nació, los versos primeros, los amores de otros tiempos, los poemas y las vivencias están recreados maravillosamente en esta exquisita obra. Un placer disfrutar de su magnífica poesía, Ramipoeta, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
 
¡Simplemente hermoso! A pesar de la melancolía que recorre el alma al ver la casa donde uno nació, los versos primeros, los amores de otros tiempos, los poemas y las vivencias están recreados maravillosamente en esta exquisita obra. Un placer disfrutar de su magnífica poesía, Ramipoeta, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
Mil gracias Daniel, por tanta generosidad.
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia,
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.
Imaginativamente lo miro,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Recuerdos de una infancia quedan escritos con bella melancolía en este poema que los abriga con ternura. Un gran abrazo.
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia,
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.
Imaginativamente lo miro,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Realmente un poema que provoca rever esos instantes, que quedan en la memoria, tan frescos, como si el
tiempo lo nutriera...
Bello Ramiro, un placer leer
Nélida
 
Bellos y evocadores versos que cantan a ese sentimiento de compaginaciòn que dejan nuestras cosas en el alma; esas cosas que nos vieron crecer, aprender, llorar y disfrutar y que hoy son parte de hermosos recuerdos y recuentos.
Emotivos versos que desbordan parte de tus sentires y añoranzas, con ese toque de suave melancolía que desborda tu pluma.
Siempre grato pasar por tus líneas poéticas estimado amigo.
Mi saludo con afecto.
 
Bellos y evocadores versos que cantan a ese sentimiento de compaginaciòn que dejan nuestras cosas en el alma; esas cosas que nos vieron crecer, aprender, llorar y disfrutar y que hoy son parte de hermosos recuerdos y recuentos.
Emotivos versos que desbordan parte de tus sentires y añoranzas, con ese toque de suave melancolía que desborda tu pluma.
Siempre grato pasar por tus líneas poéticas estimado amigo.
Mi saludo con afecto.
Mil gracias bluenote, gracias a tu gentileza.
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.



De lo que e estaba perdiendo mi buen Ramiro, este poema me encanta, posee esa magia de lo amado, añorado y siempre recordado, no se si es solo inspiración , no parece, se siente que son tus vivencias y es maravilloso sembrarse como tu estas enraizado, yo aun tengo la gloria de poder visitar esa casa donde viví mi infancia, muy modernizada pero guarda mucho del pasado especialmente un árbol de acacia que deslumbra en el patio.
Con sumo placer he disfrutado de tus bellos poemas, gracias por compartirte.

Un abrazo mas y mi admiración dejo contigo.
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.

Me has he retroceder amigo mío.
Soberbio poema que merece toda atención.
Un fuerte abrazo Ramiro.
 
La vieja casa

Cuanto tiempo ha pasado,
de aquel día que vi la luz primera,
cuanto tiempo y la casucha vieja
sigue ahí, aunque no me espera.

Ya no me espera porque es de otro dueño,
pero guarda un puñado de mis versos,
la fuente de mis lágrimas ya secas,
si las recuerdo pronto se humedecen.

Guarda punzadas de un corazón tierno,
guarda las ansias de esperanzas muertas,
guardar las ilusiones, guarda sueños,
y en la ruda vetustez de sus paredes
registra mis gemidos…..
un tanto desgastados por el tiempo.

Volver quisiera, mirarle aunque de lejos,
tropezar en los embrujos de la historia
recogiendo el cimiento de la infancia;
sembrar las hortalizas… ¡que añoranza!

El horno para el pan, en el que un día
fue asado al fuego lento de mi plata,
plata ganada con sudor de niño
vendiendo caramelos en la plaza…
de aquello, siguen vivos los recuerdos.

La viga con el cerdo ya colgado,
después de una copiosa chamuscada
para empezar haciendo feria al cuero.

Imaginativa mente lo revivo,
es tan real, que lejos de ser sueño,
siento apetito por esa fritada.

Ramiro Ponce P.
Que bella nostalgia, hay lugares que siempre viviran en nuestro interior, yo tengo alguno de esos. Muy bello amigo Ramiro. Abrazote vuela. Paco.
 
De lo que e estaba perdiendo mi buen Ramiro, este poema me encanta, posee esa magia de lo amado, añorado y siempre recordado, no se si es solo inspiración , no parece, se siente que son tus vivencias y es maravilloso sembrarse como tu estas enraizado, yo aun tengo la gloria de poder visitar esa casa donde viví mi infancia, muy modernizada pero guarda mucho del pasado especialmente un árbol de acacia que deslumbra en el patio.
Con sumo placer he disfrutado de tus bellos poemas, gracias por compartirte.

Un abrazo mas y mi admiración dejo contigo.
Gracias Mireya, por ahí anda otro poema LA CASA DE PAPÁ, por el que
han llorado muchos de 9 hermanos, dos murieron antes que salga a luz el poema.
 

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