Évano
Libre, sin dioses.
La España de siempre.
De la vida, el gato sin cadera,
y el que se refriega el ojo ciego.
Infancias de un verano de engaño.
Y los viejos, de porteros del invierno,
con el hacha y la cazuela preparada.
Ni uno entraréis por San Pedro,
porque sois y estáis en el infierno
para toda vuestra puta eternidad.
Proxenetas de esta España nuestra,
chulos por siglos de jóvenes promesas.
¡Volad, hijos de Iberia, alejaos de aquí,
que se revuelquen en su propia limosna
y dejen de herencia a sus cerdos
barrizales, podredumbre, miserias.
¡Volad, hijos de la libertad,
que ninguna bandera os retenga,
ni creáis más promesas de viejos
que solo miran sus penes de mierda!
Patada a los bastones de España
y de la mano al cementerio,
al puto Valle de los Caídos;
destapar la tumba, empujarlos,
y darnos la vuelta sin oír ni una puta
de sus quejas, ni oler lo putrefacto
de sus cuerpos anclados al averno.
O quizás secar un pantano
y arrojarlos como carne carroñera.
¡Volad, hijos de Iberia, que los hijos
de la gran perra rondan por vuestra tierra;
muchos visten culos de la izquierda
que cagan lo que les da de comer
la eterna derecha de esta podrida Iberia.
De la vida, el gato sin cadera,
y el que se refriega el ojo ciego.
Infancias de un verano de engaño.
Y los viejos, de porteros del invierno,
con el hacha y la cazuela preparada.
Ni uno entraréis por San Pedro,
porque sois y estáis en el infierno
para toda vuestra puta eternidad.
Proxenetas de esta España nuestra,
chulos por siglos de jóvenes promesas.
¡Volad, hijos de Iberia, alejaos de aquí,
que se revuelquen en su propia limosna
y dejen de herencia a sus cerdos
barrizales, podredumbre, miserias.
¡Volad, hijos de la libertad,
que ninguna bandera os retenga,
ni creáis más promesas de viejos
que solo miran sus penes de mierda!
Patada a los bastones de España
y de la mano al cementerio,
al puto Valle de los Caídos;
destapar la tumba, empujarlos,
y darnos la vuelta sin oír ni una puta
de sus quejas, ni oler lo putrefacto
de sus cuerpos anclados al averno.
O quizás secar un pantano
y arrojarlos como carne carroñera.
¡Volad, hijos de Iberia, que los hijos
de la gran perra rondan por vuestra tierra;
muchos visten culos de la izquierda
que cagan lo que les da de comer
la eterna derecha de esta podrida Iberia.
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