Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
LABIO REMOTO
El mar lleva una súplica
navegando en la cresta de las olas,
demanda de socorro
a tu nombre añorado
que perdí sin saber por qué ni dónde.
Mis caricias no hallando
el destino feliz tan deseado
suspiran el perdón
del yerro de olvidarte,
intento vano, pues jamás pudieron.
Los besos que, perdidos,
esperan en el limbo de las bocas
que tus labios se dignen
a mirar a mis labios,
desesperan, amor, de cruel ausencia.
Vuela errante y desnudo
el deseo sediento que en la espera
sueña miel en tus ojos
y el desierto baldío
de mi carne anhelando está tu cuerpo.
Dime, labio remoto,
dime que el hielo de tu corazón
por mis besos ausentes
se derrite en el alma;
dime que el cielo está por mí clamando.
Para Adelaida Rodríguez
... lagrimosas de amor, dulces querellas
da al mar; que condolido
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido...
Luis de Góngora
... lagrimosas de amor, dulces querellas
da al mar; que condolido
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido...
Luis de Góngora
El mar lleva una súplica
navegando en la cresta de las olas,
demanda de socorro
a tu nombre añorado
que perdí sin saber por qué ni dónde.
Mis caricias no hallando
el destino feliz tan deseado
suspiran el perdón
del yerro de olvidarte,
intento vano, pues jamás pudieron.
Los besos que, perdidos,
esperan en el limbo de las bocas
que tus labios se dignen
a mirar a mis labios,
desesperan, amor, de cruel ausencia.
Vuela errante y desnudo
el deseo sediento que en la espera
sueña miel en tus ojos
y el desierto baldío
de mi carne anhelando está tu cuerpo.
Dime, labio remoto,
dime que el hielo de tu corazón
por mis besos ausentes
se derrite en el alma;
dime que el cielo está por mí clamando.
Aguadulce, marzo de 2009
Última edición:
::
::.