Gabriel
Poeta fiel al portal
Bebí de a sorbos
tus labios de agua,
ante esta exigente sed
que reclamaba mi desierto,
entonces convertida en oasis
calmaste esta reseca boca,
por mis nómades andares
de arenosas concurrencias,
no hay tormenta
en la que no hayas estado presente,
dentro de indomables latitudes
extraviadas por tus trópicos,
ni serenas mañanas
en donde tu cielo nebuloso,
no procreara templadas miradas
que compadecían este cuerpo,
y convencido de las causas
que me llevan a tu encuentro,
invoco a diario tus manos
para escoltarte en tu sombra
tus labios de agua,
ante esta exigente sed
que reclamaba mi desierto,
entonces convertida en oasis
calmaste esta reseca boca,
por mis nómades andares
de arenosas concurrencias,
no hay tormenta
en la que no hayas estado presente,
dentro de indomables latitudes
extraviadas por tus trópicos,
ni serenas mañanas
en donde tu cielo nebuloso,
no procreara templadas miradas
que compadecían este cuerpo,
y convencido de las causas
que me llevan a tu encuentro,
invoco a diario tus manos
para escoltarte en tu sombra