Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Las ciudades se tragan a sus muertos,
los borran de un plumazo por las noches,
cuando las almas duermen y los coches
vigilan con las luces sus desiertos.
Los vivos juzgarán sus desaciertos,
porque los muertos cargan sus reproches
en cajas de madera, y en pedroches
los dejan al azar como en los puertos.
No te echarán de menos las pacientes
colas del paro y listas de despido
por favores prestados entre dientes.
Ya nada importa cuando te hayas ido,
las obras quedan, siempre insuficientes
para darle a la muerte algún sentido.
los borran de un plumazo por las noches,
cuando las almas duermen y los coches
vigilan con las luces sus desiertos.
Los vivos juzgarán sus desaciertos,
porque los muertos cargan sus reproches
en cajas de madera, y en pedroches
los dejan al azar como en los puertos.
No te echarán de menos las pacientes
colas del paro y listas de despido
por favores prestados entre dientes.
Ya nada importa cuando te hayas ido,
las obras quedan, siempre insuficientes
para darle a la muerte algún sentido.
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