Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Semejan sonreír, en tanto duermes,
hieráticas cual cúspides de templos:
sonrojadas las uvas de tus senos
a mi boca invitar, siento, parecen.
Tarde de lluvia, cómplice se vuelve:
penumbra gris abraza el aposento;
ante ti, me extasío, al pie del lecho.
Dulce deseo, a los labios, muerde.
A tu lado me acerco, con sigilo:
mis pupilas bebiendo tu belleza:
un instante, ambas cumbres, las admiro:
la sed me abrasa, entonces, ya me inclino...
¡con el alma degusto tus cerezas!:
suspiras y, sonriéndote, despiertas.
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