Los derechos del hombre no son una farsa per se, como tú lo has interpretado, sin embargo, asevero que se vuelven (son y serán) una farsa mientras el orden mundial siga vigente. Me explico. El caso cubano no es capricho castrista; la situación sería indiscutiblemente distinta en la isla si el mundo occidental olvidara su sueño de subordinar a los cubanos. Entonces el dogma de la inalienabilidad que has mencionado, tendría más sentido. Entre menos injerencia, mayor respeto por la humanidad; te reitero que la correlación es significativa.
Para mí, el Estado cubano ha hecho más por el mundo de lo que los occidentales han aplicado en beneficio de la humanidad. La cuestión de que si está al servicio del pueblo o no, tiene una respuesta sistémica que ya he mencionado antes.
Lo de encarcelar disidentes, sucede en todo el mundo. Bajo cualquier régimen, sistema o pensamiento. No importa.
Aquí lo desafortunado es que esta vez, hayas cobrado con la derecha.
Porque manejas el discurso tramposo de los occidentales, creyendo que el mártir cubano y sus damas, son un ejemplo de la lucha sublime por los derechos humanos. No es cierto, esas personas sólo quieren satisfacer sus demandas individuales. Lo colectivo no les importa nada.
Antes de exigir respeto por derechos humanos, hay que exigir el cumplimiento y la no violación del derecho internacional. Si éste se cumple y no se viola, verás que los derechos humanos dejarán de ser una farsa y se respetarán por todo el mundo.