Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si entonando el mea culpa
admitiendo mis errores,
consiguiera los favores
que el destino me ha negado,
el futuro no sería
tan sombrío, tan cobarde,
ni el pasado haría alarde
del festón de su bordado.
Que anudado a mi cintura
cual cilicio al penitente,
mortifica mi presente
erigiéndose en calvario,
no importando el vía crucis
en la sangre de mis huellas,
ni si muertas las estrellas
embaldosan este osario.
¡Qué prodigio!, sin embargo,
que yo rece todavía
cada noche, cada día,
protegiendo la esperanza
que se mengua con la aurora...
Mas la vida no se rinde
aunque el sol ya no me brinde
los colores de su danza.
¿Qué será? No temas nada...
Un traspiés en el camino,
de los dioses, desatino
de su inepto y torpe juego.
¿Cuánto ha de durar? Quien sabe...
Solamente el corazón
de tu fuerza hará blasón
aun latiendo en verso ciego.
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