BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo te digo que no,
que existe más selva,
que hay menos ciudad,
que realicemos un volcán
de ofrendas, que participemos
en la liturgia ocasional del cielo.
En esa abadía interior, donde
cuelgan pendones exiliados,
de gentes hermosas y combatidas,
elijamos los pertinentes desguaces
inertes. Y prefiramos los nombres,
las centurias multiplicadas, los goces
existenciales, y las carnes orgullosas
y flácidas. Los latidos presentes,
las esbeltas sucesiones de gloriosas
florestas disecadas: completemos,
el cuello de botella por donde todo
transcurre.
©
que existe más selva,
que hay menos ciudad,
que realicemos un volcán
de ofrendas, que participemos
en la liturgia ocasional del cielo.
En esa abadía interior, donde
cuelgan pendones exiliados,
de gentes hermosas y combatidas,
elijamos los pertinentes desguaces
inertes. Y prefiramos los nombres,
las centurias multiplicadas, los goces
existenciales, y las carnes orgullosas
y flácidas. Los latidos presentes,
las esbeltas sucesiones de gloriosas
florestas disecadas: completemos,
el cuello de botella por donde todo
transcurre.
©