Lautaro XVI

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
Aparecían tus guerreros
como fantasmas desde los bosques,
golpeaban la columna española
y desaparecían como la niebla al medio día.

Volvía el silencio frío
la mudes del viento complice,
la calma se sentía en el trino de los
pájaros australes
y la quietud de las sombras aterradoras de las araucarias
traían desconcierto.
Cuando el Español pensaba
que los indios no volverían
llegaban cientos, miles
con un estruendo
Que hacia temblar la tierra
y la sangre brotaba hacia el cielo,
y después de una nueva calma
como saetas los araucanos
caían desde los árboles
al sonido del cuerno de Lautaro.

Un ritual sangriento
en la espesura de la Araucania
azotó al intruso colonizador,
en la hierba quedaron los jinetes olvidados,
ahogados en su propia sangre,
sólo entonces Lautaro
miraba al cielo con rostro emocionado y húmedo
y se retiraba para preparar
el próximo combate.
 
Aparecían tus guerreros
como fantasmas desde los bosques,
golpeaban la columna española
y desaparecían como la niebla al medio día.

Volvía el silencio frío
la mudes del viento complice,
la calma se sentía en el trino de los
pájaros australes
y la quietud de las sombras aterradoras de las araucarias
traían desconcierto.
Cuando el Español pensaba
que los indios no volverían
llegaban cientos, miles
con un estruendo
Que hacia temblar la tierra
y la sangre brotaba hacia el cielo,
y después de una nueva calma
como saetas los araucanos
caían desde los árboles
al sonido del cuerno de Lautaro.

Un ritual sangriento
en la espesura de la Araucania
azotó al intruso colonizador,
en la hierba quedaron los jinetes olvidados,
ahogados en su propia sangre,
sólo entonces Lautaro
miraba al cielo con rostro emocionado y húmedo
y se retiraba para preparar
el próximo combate.
Un excelente y bello poema sobre tan gran personaje y el cruel enfrentamiento que marcó la historia. Un gusto leerte querido amigo..gracias por traer parte de una historia nunca olvidada...un fraterno abrazo poeta
 
Aparecían tus guerreros
como fantasmas desde los bosques,
golpeaban la columna española
y desaparecían como la niebla al medio día.

Volvía el silencio frío
la mudes del viento complice,
la calma se sentía en el trino de los
pájaros australes
y la quietud de las sombras aterradoras de las araucarias
traían desconcierto.
Cuando el Español pensaba
que los indios no volverían
llegaban cientos, miles
con un estruendo
Que hacia temblar la tierra
y la sangre brotaba hacia el cielo,
y después de una nueva calma
como saetas los araucanos
caían desde los árboles
al sonido del cuerno de Lautaro.

Un ritual sangriento
en la espesura de la Araucania
azotó al intruso colonizador,
en la hierba quedaron los jinetes olvidados,
ahogados en su propia sangre,
sólo entonces Lautaro
miraba al cielo con rostro emocionado y húmedo
y se retiraba para preparar
el próximo combate.


Nuestras tierras se han forjado con mucha sangre de cuerpos y almas valientes.
Estos poemas son páginas de historia viva, amigo.
Espero que estés muy bien.
Abrazos con admiración.
 

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