Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Preciso tu cuerpo amarrado a mí,
enredado en la dulce sustancia que te invita;
mi tormenta se impacienta
y se diluye en tu frontera,
me detengo por instantes en tu voz,
rompiendo las distancias con mi huella.
enredado en la dulce sustancia que te invita;
mi tormenta se impacienta
y se diluye en tu frontera,
me detengo por instantes en tu voz,
rompiendo las distancias con mi huella.
Le perteneces a mi nombre,
a mis horas en silencio,
sol que asoma a la ventana
calentando las fibras de mi pelo;
tu saliva bendice
mi piel entregada a tu presencia,
gobernada por el mar de tus íntimos deseos.
a mis horas en silencio,
sol que asoma a la ventana
calentando las fibras de mi pelo;
tu saliva bendice
mi piel entregada a tu presencia,
gobernada por el mar de tus íntimos deseos.
Risa bailarina que me eleva contra el viento,
invisible me someto a sembrar en tus terrenos;
abdico de coronas con sabores a tu ausencia.
invisible me someto a sembrar en tus terrenos;
abdico de coronas con sabores a tu ausencia.
¡ Ven abraza mi sonrisa y cultívala en tu tiempo !
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