Eropoema Leda y el Cisne I
Floridos muslos de rubí temprano,
extasiada mirada de aceituna,
abre sus alas la perlada luna
con los arpegios del celeste piano.
Copioso grial de néctar soberano
su gloria derramada cual laguna;
libídine criatura de fortuna
el cisne entre sus piernas y la mano.
Entre sus labios la sonrisa aflora,
ensortijados besos de alborada,
soberbia desnudez muy tentadora
que provoca palpar su piel dorada.
Sensual amante con tu voz sonora
cántale a Leda, grácil tu tonada.
Ligia Calderón Romero
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Costa Rica, 9 de abril, 2009