ElvisPoeta
Poeta recién llegado
Después de leer, Jorge Cortes se acostó para reflexionar sobre el libro que acababa de terminar. Se apodero de pronto de una melancolía ya olvidada y masticada, ajada por el polvo transcurrido de los años, era como si de pronto esta tuviera un sabor fresco, similar a la lluvia y así era, los recuerdos le vinieron todos de golpe y comenzó a llorar. Llevaba mucho tiempo así, seco.
A veces leer es como para suicidarse una parte del alma, se dijo a si mismo. Los recuerdos parecen cuchilladas pequeñas que no matan pero lastiman esas partes escondidas y recónditas, de las que todo el mundo prefiere olvidarse.
Se olvido de ella incluso al verla cruzar la calle, sentía su mirada clavada en su barbilla y su cabello ondeando y pegado a su frente, incluso, la había tenido mas cerca cuando tomaba el autobús a la Universidad y aún así la olvidaba.
Pero en ese instante la vivió de nuevo, de manera fugaz, pero certera, era un asunto pesado, difícil de comprender incluso a su entendimiento. Se sintió culpable al recordarle a Julieta días atrás que era su cumpleaños, siempre, de forma secreta, le emocionaba recibir regalos de ella. Se adelanto regalándole un ejemplar único de un libro codiciosamente anhelado que busco por años. Hablaba por teléfono a las librerías, lo encargaba a sus amigos, lo buscaba con afán al recorrer las calles, pero era inútil.
Era precisamente aquello lo que le habia quitado y devuelto a Ana por un momento, hasta ese punto empezó a cuestionar su existencia.
Terminaste de leer el libro
Si, fue emocionante, muchas gracias.
Lo se, de nada.
Julieta Velasco era expresiva, tanto como puede llegar a ser una mujer de mente abierta y corazón vulnerable (padecía del corazón desde que nació y con el paso de los años desarrollo su enfermedad) pero en concordancia con su pareja, los diálogos se reducian de forma drastica. Busco una forma mas sutil de comunicarse y eso, sobra decir era bastante, por que cada hombre y cada mujer encuentra la suya.
Conoció a Jorge de una forma meramente tradicional o eso llegaron a pensar todos, los presentaron, se conocieron y un mes después dormian juntos, la soledad de ambos los habia llevado a compartir un techo tres veces a la semana y a comprenderse de todas las formas posibles, incluso en silencio.
Eso la hacia diferente, maravillosa hasta el punto de ser un ente callado y abstracto, sutil y ligero.
Ella también tenía sus visiones, ocasionales y breves, pero no pensaba con frecuencia en eso, debido a la lectura de mente que tenía con Jorge, sabia que sus pensamientos pesaban como toneladas, escudriñaba su cerebro y casi siempre lograba encontrar a una mujer muy similar a ella. Sabía que tenía pesadillas y que todas las noches a la misma hora se levantaba a ver por el balcón para ver si alguien cruzaba la calle para tocar a su puerta.
Lo había corroborado el día que lo encontró en el autobús de la Universidad, sintió su mirada fría sobre su nuca y se estremeció, fue cuando logro encontrar a su gemela muerta dentro de la cabeza de aquel hombre. Ana Velasco había muerto del corazón años atrás cuando alguien la abandono, su ritmo cardiaco se acelero tanto que fallecio en su cama pronunciado el nombre de su hermana y dejándola en una soledad tan tediosa y pasiva que Julieta lloro por días, horas, hasta que sus ojos hinchados no pudieron volcar mas lagrimas.
La vida la habia llevado al rumbo de enamorarse del hombre por el que habia muerto su hermana. Y ahora lo encontraba al cruzar la calle, al tomar el autobus y en las noches, mientras dormía. Estaba tan obsesionada con su vision que en el momento en que lo presentaron leyó su mente de forma minuciosa. Aunque ella sabía donde estaría aquella noche y aunque timida, el espiritu de Ana se apodero de ella convirtiendola en una mujer cautivadora.
Jorge sabía que alrededor de su mujer ocurrian cosas extrañas, pero no cuestionaba, Julieta nunca le habia proporcionado una confianza total debido a su silencio y a su parsimonioso movimiento por toda la casa, de pronto la encontraba en la cocina y unos segundos despues en la recamara acomodando algo o mencionandole que la repisa era necesaria por que los libros ya habian sobrepasado la capacidad del estante. Terminaba dejandose de preguntar que ocurria y haciendo lo que ella le pedía. Despues hacian el amor de forma muy similar, sin pronunciar palabra, nunca escucho un gemido o un grito, era el quien gritaba, pero Julieta no. Estaba absorta en amarlo, en comunicarse con el a traves de movimientos y toqueteos sutiles. Muy pocas veces escucho su voz, salvo para pedirle algo que fuera estrictamente necesario.
Por eso no se dio cuenta cuando Julieta desapareció, no extrañaba su presencia pues nunca la había sentido cerca de el, mas que una mujer amada era una compañera silenciosa y tierna, creyó que estaba dormida y paso toda la noche en vela observando la calle desde el balcon. Se sobresalto cuando vio a una mujer dirigirse a su puerta.
Ana...?
He vuelto...
A veces leer es como para suicidarse una parte del alma, se dijo a si mismo. Los recuerdos parecen cuchilladas pequeñas que no matan pero lastiman esas partes escondidas y recónditas, de las que todo el mundo prefiere olvidarse.
Se olvido de ella incluso al verla cruzar la calle, sentía su mirada clavada en su barbilla y su cabello ondeando y pegado a su frente, incluso, la había tenido mas cerca cuando tomaba el autobús a la Universidad y aún así la olvidaba.
Pero en ese instante la vivió de nuevo, de manera fugaz, pero certera, era un asunto pesado, difícil de comprender incluso a su entendimiento. Se sintió culpable al recordarle a Julieta días atrás que era su cumpleaños, siempre, de forma secreta, le emocionaba recibir regalos de ella. Se adelanto regalándole un ejemplar único de un libro codiciosamente anhelado que busco por años. Hablaba por teléfono a las librerías, lo encargaba a sus amigos, lo buscaba con afán al recorrer las calles, pero era inútil.
Era precisamente aquello lo que le habia quitado y devuelto a Ana por un momento, hasta ese punto empezó a cuestionar su existencia.
Terminaste de leer el libro
Si, fue emocionante, muchas gracias.
Lo se, de nada.
Julieta Velasco era expresiva, tanto como puede llegar a ser una mujer de mente abierta y corazón vulnerable (padecía del corazón desde que nació y con el paso de los años desarrollo su enfermedad) pero en concordancia con su pareja, los diálogos se reducian de forma drastica. Busco una forma mas sutil de comunicarse y eso, sobra decir era bastante, por que cada hombre y cada mujer encuentra la suya.
Conoció a Jorge de una forma meramente tradicional o eso llegaron a pensar todos, los presentaron, se conocieron y un mes después dormian juntos, la soledad de ambos los habia llevado a compartir un techo tres veces a la semana y a comprenderse de todas las formas posibles, incluso en silencio.
Eso la hacia diferente, maravillosa hasta el punto de ser un ente callado y abstracto, sutil y ligero.
Ella también tenía sus visiones, ocasionales y breves, pero no pensaba con frecuencia en eso, debido a la lectura de mente que tenía con Jorge, sabia que sus pensamientos pesaban como toneladas, escudriñaba su cerebro y casi siempre lograba encontrar a una mujer muy similar a ella. Sabía que tenía pesadillas y que todas las noches a la misma hora se levantaba a ver por el balcón para ver si alguien cruzaba la calle para tocar a su puerta.
Lo había corroborado el día que lo encontró en el autobús de la Universidad, sintió su mirada fría sobre su nuca y se estremeció, fue cuando logro encontrar a su gemela muerta dentro de la cabeza de aquel hombre. Ana Velasco había muerto del corazón años atrás cuando alguien la abandono, su ritmo cardiaco se acelero tanto que fallecio en su cama pronunciado el nombre de su hermana y dejándola en una soledad tan tediosa y pasiva que Julieta lloro por días, horas, hasta que sus ojos hinchados no pudieron volcar mas lagrimas.
La vida la habia llevado al rumbo de enamorarse del hombre por el que habia muerto su hermana. Y ahora lo encontraba al cruzar la calle, al tomar el autobus y en las noches, mientras dormía. Estaba tan obsesionada con su vision que en el momento en que lo presentaron leyó su mente de forma minuciosa. Aunque ella sabía donde estaría aquella noche y aunque timida, el espiritu de Ana se apodero de ella convirtiendola en una mujer cautivadora.
Jorge sabía que alrededor de su mujer ocurrian cosas extrañas, pero no cuestionaba, Julieta nunca le habia proporcionado una confianza total debido a su silencio y a su parsimonioso movimiento por toda la casa, de pronto la encontraba en la cocina y unos segundos despues en la recamara acomodando algo o mencionandole que la repisa era necesaria por que los libros ya habian sobrepasado la capacidad del estante. Terminaba dejandose de preguntar que ocurria y haciendo lo que ella le pedía. Despues hacian el amor de forma muy similar, sin pronunciar palabra, nunca escucho un gemido o un grito, era el quien gritaba, pero Julieta no. Estaba absorta en amarlo, en comunicarse con el a traves de movimientos y toqueteos sutiles. Muy pocas veces escucho su voz, salvo para pedirle algo que fuera estrictamente necesario.
Por eso no se dio cuenta cuando Julieta desapareció, no extrañaba su presencia pues nunca la había sentido cerca de el, mas que una mujer amada era una compañera silenciosa y tierna, creyó que estaba dormida y paso toda la noche en vela observando la calle desde el balcon. Se sobresalto cuando vio a una mujer dirigirse a su puerta.
Ana...?
He vuelto...