En muchas ocasiones, ese grito es amordazado
intimidado a explotar en notas de ansias por la vida
y fenece acorralado entre paredes humillantes
por voces que lo inmovilizan o lo enceguecen por la avaricia.
Tañido de libertad que lo ahogamos en el pecho
por nuestras propias pasiones
por la materialización de los sueños
olvidamos la dulzura de los arroyos por los montes
cayendo libres a la tierra, donde la aguarda lo sediento.
Libre la alegría, libre la tristeza,
libres los pasos que deambulan por el sendero,
libre el corazón para donar su carga
del sentimiento leal, generoso y sin aldabas.
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Bendiciones poeta.