BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atisbaba lejanos horizontes
mezcla de ámbitos dubitativos
engendrando semillas copuladas
purificando el anillo perforado.
Veía los dientes, la cópula insatisfecha,
velones de desidia en torno a mi memoria
incongruente. Recuerdos febriles
de deseos frecuentes, todos determinados
por lógicas indemostrables. Miraba
las células, el cuerpo, la belleza deteriorada,
la sana ambivalencia de los valores extinguidos.
Recreaba en mi imaginación, constantemente,
idénticos placeres. El coito interiorizado
hasta la muerte, mujeres divinas y alcoholizadas
que transgredían las leyes, venéreas enfermedades
que en mí no desarrollaban su germen infeccioso.
Bailaba alrededor de treguas y hogueras,
de propietarios acuosos, con lenguajes internos,
que el llanto sabía de sus corrupciones. Medía
la fortaleza de mi cuerpo, en combates de ocio,
en lidias estéticas que agredían mi frustración
hiriente. El arte me importaba poco; lo que fui,
infravaloraba lo ardiente de esa posesión fútil.
Y eran hojas, y eran sueños, y eran demonios
los que adentrándose de mí se apropiaban.
©
mezcla de ámbitos dubitativos
engendrando semillas copuladas
purificando el anillo perforado.
Veía los dientes, la cópula insatisfecha,
velones de desidia en torno a mi memoria
incongruente. Recuerdos febriles
de deseos frecuentes, todos determinados
por lógicas indemostrables. Miraba
las células, el cuerpo, la belleza deteriorada,
la sana ambivalencia de los valores extinguidos.
Recreaba en mi imaginación, constantemente,
idénticos placeres. El coito interiorizado
hasta la muerte, mujeres divinas y alcoholizadas
que transgredían las leyes, venéreas enfermedades
que en mí no desarrollaban su germen infeccioso.
Bailaba alrededor de treguas y hogueras,
de propietarios acuosos, con lenguajes internos,
que el llanto sabía de sus corrupciones. Medía
la fortaleza de mi cuerpo, en combates de ocio,
en lidias estéticas que agredían mi frustración
hiriente. El arte me importaba poco; lo que fui,
infravaloraba lo ardiente de esa posesión fútil.
Y eran hojas, y eran sueños, y eran demonios
los que adentrándose de mí se apropiaban.
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