Unas sabanas
bordadas y arrugadas
envuelven mi cuerpo
esta noche;
sueñan con él
en medio de las horas
cruzando la oscuridad
hasta llegar al mundo onírico
que visito
sin saber apenas el camino.
Las manos blancas del lino
me atrapan junto a ti
absorbiendo tu olor.
Tu libertad se cruza con la mía,
y como algunas veces,
conviven juntas.
El corazón me tapa la boca,
el aire se para dentro de mi,
la noche toma forma de fantasma,
y un peso casi humano
se posa en mi cuerpo.
La puertecita del inconsciente
se abre intrépida a las sombras
hiriendo a la cordura.
La lluvia arrecia en mi cerebro
confundiendo la realidad,
y abrazándome a ti.
Siempre en el sueño
encuentro la entrada
entre sudor escondida
de la claridad.
bordadas y arrugadas
envuelven mi cuerpo
esta noche;
sueñan con él
en medio de las horas
cruzando la oscuridad
hasta llegar al mundo onírico
que visito
sin saber apenas el camino.
Las manos blancas del lino
me atrapan junto a ti
absorbiendo tu olor.
Tu libertad se cruza con la mía,
y como algunas veces,
conviven juntas.
El corazón me tapa la boca,
el aire se para dentro de mi,
la noche toma forma de fantasma,
y un peso casi humano
se posa en mi cuerpo.
La puertecita del inconsciente
se abre intrépida a las sombras
hiriendo a la cordura.
La lluvia arrecia en mi cerebro
confundiendo la realidad,
y abrazándome a ti.
Siempre en el sueño
encuentro la entrada
entre sudor escondida
de la claridad.