Lino

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Unas sabanas

bordadas y arrugadas

envuelven mi cuerpo

esta noche;

sueñan con él

en medio de las horas

cruzando la oscuridad

hasta llegar al mundo onírico

que visito

sin saber apenas el camino.

Las manos blancas del lino

me atrapan junto a ti

absorbiendo tu olor.

Tu libertad se cruza con la mía,

y como algunas veces,

conviven juntas.

El corazón me tapa la boca,

el aire se para dentro de mi,

la noche toma forma de fantasma,

y un peso casi humano

se posa en mi cuerpo.

La puertecita del inconsciente

se abre intrépida a las sombras

hiriendo a la cordura.

La lluvia arrecia en mi cerebro

confundiendo la realidad,

y abrazándome a ti.

Siempre en el sueño

encuentro la entrada

entre sudor escondida

de la claridad.
 
Unas sabanas

bordadas y arrugadas

envuelven mi cuerpo

esta noche;

sueñan con él

en medio de las horas

cruzando la oscuridad

hasta llegar al mundo onírico

que visito

sin saber apenas el camino.

Las manos blancas del lino

me atrapan junto a ti

absorbiendo tu olor.

Tu libertad se cruza con la mía,

y como algunas veces,

conviven juntas.

El corazón me tapa la boca,

el aire se para dentro de mi,

la noche toma forma de fantasma,

y un peso casi humano

se posa en mi cuerpo.

La puertecita del inconsciente

se abre intrépida a las sombras

hiriendo a la cordura.

La lluvia arrecia en mi cerebro

confundiendo la realidad,

y abrazándome a ti.

Siempre en el sueño

encuentro la entrada

entre sudor escondida

de la claridad.
Magníficos versos...un abrazo
 
Unas sabanas

bordadas y arrugadas

envuelven mi cuerpo

esta noche;

sueñan con él

en medio de las horas

cruzando la oscuridad

hasta llegar al mundo onírico

que visito

sin saber apenas el camino.

Las manos blancas del lino

me atrapan junto a ti

absorbiendo tu olor.

Tu libertad se cruza con la mía,

y como algunas veces,

conviven juntas.

El corazón me tapa la boca,

el aire se para dentro de mi,

la noche toma forma de fantasma,

y un peso casi humano

se posa en mi cuerpo.

La puertecita del inconsciente

se abre intrépida a las sombras

hiriendo a la cordura.

La lluvia arrecia en mi cerebro

confundiendo la realidad,

y abrazándome a ti.

Siempre en el sueño

encuentro la entrada

entre sudor escondida

de la claridad.
Nostágicas y bellas letras, un gusto visitar tu espacio María, un abrazo
 

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