Amar sin ser amado es cruel condena
odiar a quien te ignora es tontería.
Yo te amo, tú me tienes simpatía;
y me adora tu hermana (qué faena)
Tú quieres a mi hermano y te enajena
saber que él por tu hermana moriría;
el círculo se cierra y cada día
nos rondan simpatía, amor y pena.
Propongo que en reuniones familiares
hablemos de intercambio y concesiones
e incluso de un sistema rotatorio.
De entrada, me van bien los días pares
contigo, pero, claro, en vacaciones
cambiemos por quincenas dormitorio.
Si te suena inmoral este jolgorio,
piensa en la alternativa:
con los cuatro penando no hay quien viva.