Alberto de la Morabia
Poeta recién llegado
Para Giulia
Las calles empinadas, me figuro,
Que nos hacen pensar a cada paso,
Afirmar nuestros pies, ser cuidadosos,
Considerar el trecho recorrido,
La distancia restante hasta la meta,
El mirador, que aguarda generoso,
Agradable como una recompensa.
Las calles empinadas son humanas,
Como inhumanas son las anchas avenidas,
Lugar propicio para cafés en sombras,
En que hablan de sus cosas los poetas.
Por calles empinadas he sentido,
Doble salto vital incontrolable,
Con la misma pasión y al mismo tiempo,
El ansia de partir y el de quedarme.
Las calles empinadas, me figuro,
Que nos hacen pensar a cada paso,
Afirmar nuestros pies, ser cuidadosos,
Considerar el trecho recorrido,
La distancia restante hasta la meta,
El mirador, que aguarda generoso,
Agradable como una recompensa.
Las calles empinadas son humanas,
Como inhumanas son las anchas avenidas,
Lugar propicio para cafés en sombras,
En que hablan de sus cosas los poetas.
Por calles empinadas he sentido,
Doble salto vital incontrolable,
Con la misma pasión y al mismo tiempo,
El ansia de partir y el de quedarme.