Lisboa

Alberto de la Morabia

Poeta recién llegado
Para Giulia


Las calles empinadas, me figuro,
Que nos hacen pensar a cada paso,
Afirmar nuestros pies, ser cuidadosos,
Considerar el trecho recorrido,
La distancia restante hasta la meta,
El mirador, que aguarda generoso,
Agradable como una recompensa.

Las calles empinadas son humanas,
Como inhumanas son las anchas avenidas,
Lugar propicio para cafés en sombras,
En que hablan de sus cosas los poetas.

Por calles empinadas he sentido,
Doble salto vital incontrolable,
Con la misma pasión y al mismo tiempo,
El ansia de partir y el de quedarme.
 
Para Giulia


Las calles empinadas, me figuro,
Que nos hacen pensar a cada paso,
Afirmar nuestros pies, ser cuidadosos,
Considerar el trecho recorrido,
La distancia restante hasta la meta,
El mirador, que aguarda generoso,
Agradable como una recompensa.

Las calles empinadas son humanas,
Como inhumanas son las anchas avenidas,
Lugar propicio para cafés en sombras,
En que hablan de sus cosas los poetas.

Por calles empinadas he sentido,
Doble salto vital incontrolable,
Con la misma pasión y al mismo tiempo,
El ansia de partir y el de quedarme.


Qué visual este poema, traslada a esa magnífica ciudad donde las cuestas dan absoluto sentido a su definición, y el final me encanta porque también sentí eso estando allí. Felicidades!!

Saludos,

Palmira
 
Boa noite,
Yo también tengo en Lisboa una especie de retiro espiritual. Será el ritmo de la ciudad, las calles empinadas como un fado, que sube y sube doloroso y se deja caer feliz tristemente. Saudade.

Gracias, una vez más, por tu comentario.
 
Para Giulia


Las calles empinadas, me figuro,
Que nos hacen pensar a cada paso,
Afirmar nuestros pies, ser cuidadosos,
Considerar el trecho recorrido,
La distancia restante hasta la meta,
El mirador, que aguarda generoso,
Agradable como una recompensa.

Las calles empinadas son humanas,
Como inhumanas son las anchas avenidas,
Lugar propicio para cafés en sombras,
En que hablan de sus cosas los poetas.

Por calles empinadas he sentido,
Doble salto vital incontrolable,
Con la misma pasión y al mismo tiempo,
El ansia de partir y el de quedarme.
"...con la mlsma pasión y al mismo
tiempo,
El ansia de partir y el de quedarme"

Los que amamos la poesía agradecemos cada verso, cada estrofa como si nos hubieran regalado una perla, un rubí ó un diamante, que atesoramos en nuestro particular joyero.
Gracias amigo mio!
Mis felicitaciones.
Jazmin Blanco
 
Muchas gracias, muy amable. Llevo un tiempo lejos, usando el pensamiento para cosas prácticas. Yo, en mi joyero tengo una perla negra digna de un sultán que me regaló Machado, con la que jugueteo de tanto en tanto, como con un talismán: "el negro terciopelo silencioso"
Te la presto, que está feo regalar los regalos.
 

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