Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Llora la luna en cascada
soles de abriles perdidos,
llora menguando blancuras
tras un pañuelo de cirros.
Mira la niña sus ojos
desde el balcón de su abismo
y ata su lágrima al viento
como la flor al rocío.
Llora la luna su pena,
- pena tan duro castigo -
que del lucero se cae
todo el deseo suscrito...
y hace jirones de sueños,
vuelve al amante evasivo,
deja que reine confuso
el despertar del olvido.
Llora la luna su eclipse,
¡órbita oscura el camino!
mientras la niña le enlaza
con una pluma de mirlo
versos de tinta azabache
sobre su cuerpo de armiño.
Y en el dintel de alabastro
cose romances sin hilo...
Dime por qué de tus centros
la redondez se deshizo,
dime por qué en tu baranda
se han marchitado los lirios,
dime, mi luna morena,
¿cuándo sentiste el pedrisco
que derrumbó los albores
en lo cabal de tu estribo?
Lloro biznagas salitres
viéndote sola en tu quicio,
llanto al oír que a deshora
cantas a amores sombríos.
Soy solamente el espejo
de tu negrura en racimo
cuando al reverso te abrazas
y de tu azogue respiro.
Llora la luna a la niña,
¡luna sin rostro y sin brillo!
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