Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El orden que difunde la incesante lluvia se esparce,
una noche dispersa paulatina sus centellas y truenos
Siderales que el cielo prosterna y el oro glorifica.
El amor se torna prófugo del día y el dolor se torna
prófugo de lo humano;
aunque tal vez compartido el dolor se expande.
El Universo misericordioso conduce a los caídos
al mundo frondoso de reliquias, de singularidades
de pájaros que trinan violines y a la asombrosa
flama jugueteando con las fugas verticales
acordes de prismas de cien caras ocres y violetas,
los ojos del fuego insoportable licuan tan divina creación.
En Gaia el diluvio veló la vida,
purificando borrosos vestigios,
la inundaron con riadas continentales,
pero una Barca se mantuvo navegando bendecida.
El aire pesado fue disipándose; los aires polares
sustraídos se mudaban al mundo del perdón
hasta que sobre montículos recomenzó la escarcha...
una noche dispersa paulatina sus centellas y truenos
Siderales que el cielo prosterna y el oro glorifica.
El amor se torna prófugo del día y el dolor se torna
prófugo de lo humano;
aunque tal vez compartido el dolor se expande.
El Universo misericordioso conduce a los caídos
al mundo frondoso de reliquias, de singularidades
de pájaros que trinan violines y a la asombrosa
flama jugueteando con las fugas verticales
acordes de prismas de cien caras ocres y violetas,
los ojos del fuego insoportable licuan tan divina creación.
En Gaia el diluvio veló la vida,
purificando borrosos vestigios,
la inundaron con riadas continentales,
pero una Barca se mantuvo navegando bendecida.
El aire pesado fue disipándose; los aires polares
sustraídos se mudaban al mundo del perdón
hasta que sobre montículos recomenzó la escarcha...
Última edición: