BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lo que más tengo son rotos y descosidos,
zurcidos y empellones de voluntad,
ministerios de orgullos enfermizos,
tentáculos donde aferrarme al caer por la
terraza.
Y agrios frutos de árboles salvajes,
todavía desconocidos. Y sangre
de antiguas venganzas caídas en desgracia.
Ventosas poderosas de almenas y castillos.
Lo que más tengo sin duda, son amigos,
conocidos, mullidos sillones, de bares de extrarradio.
Y botellas que hacen de frontera entre enemigos.
Alambradas con vidrios partidos, y sombras,
y muchas luces y siglos.
Lo que más tengo señora, son reflejos cobrizos
de pieles doradas, y viejos trastos por ahí tirados,
y monedas doblegadas por el esfuerzo común y titánico.
©
zurcidos y empellones de voluntad,
ministerios de orgullos enfermizos,
tentáculos donde aferrarme al caer por la
terraza.
Y agrios frutos de árboles salvajes,
todavía desconocidos. Y sangre
de antiguas venganzas caídas en desgracia.
Ventosas poderosas de almenas y castillos.
Lo que más tengo sin duda, son amigos,
conocidos, mullidos sillones, de bares de extrarradio.
Y botellas que hacen de frontera entre enemigos.
Alambradas con vidrios partidos, y sombras,
y muchas luces y siglos.
Lo que más tengo señora, son reflejos cobrizos
de pieles doradas, y viejos trastos por ahí tirados,
y monedas doblegadas por el esfuerzo común y titánico.
©