La única forma de entrar en el cielo...
Es dejar que el cielo se asiente en nuestras cabezas.
Como buenos árboles frutales.
Pues así es el árbol de mostaza. Dado que el Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza.
Que cae en suelo fértil ( el que tenga oídos para oír, que oiga ), y entonces, se pudre la semilla.
Se pudre, porque ya, no puede más. Y es crucificada.
Y allí, pues, en la cristiandad, que es un cúmulo de muchos apóstoles, prosperará la sociedad.
Porque de otro modo, recurriremos al budismo.
O en todo caso, al nihilismo de Friedrich Nietzsche.
El nihilismo supone la negación de Todo.
Negamos Todo. Negamos que el firmamento esté hecho a prueba de balas.
O que esté hecho a prueba de bombas atómicas.
No es así.
El firmamento necesita Amor. Y con el Amor, el cálculo.
Puesto que el Amor es una entrega, mas no a ciegas.
Hemos de atinar. Hemos de acertar.
¡ Alguna vez !
Dado que indecisión no es equilibrio. Y sin embargo, intención es efecto.
¿ Qué está tramando un rico ?
¿ Y qué trama un violador de doncellas ?
O qué trama un maquinista del tren...
¿ Qué trama un cocinero chino ?
¿ Quién sabe ? Hay una indeterminación reinante. Es totalmente anecdótico, lo que hagan.
Es anecdótico, que reine una empresa, en el mercado, y no otra.
O que se establezca el imperio chino, por sobre el norte-americano.
Lo importante es socorrer al caído, como buenos prójimos.
Lo importante es que quien socorre al caído, esté en buena forma.
Que esté en pie, fuerte, sano, gozoso...
Gozoso de poder compartir su Tiempo, con otros que están pasando apuros.